
El otorgamiento del Premio Nobel a la jurista sudafricana Navanethem “Navi” Pillay representa una noticia inspiradora para la comunidad internacional y, en especial, para los defensores de los derechos humanos. Con una trayectoria caracterizada por la firmeza en la persecución de los crímenes de guerra y la violación de garantías fundamentales, Pillay ha encabezado diversas comisiones independientes de las Naciones Unidas, incluyendo las investigaciones sobre las agresiones en la Franja de Gaza.
A sus 85 años, la brillante trayectoria de Pillay habla por sí sola: fue Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos entre 2008 y 2014, la primera jueza no blanca en integrar el Tribunal Superior de Sudáfrica, magistrada de la Corte Penal Internacional y presidenta del Tribunal Penal Internacional para Ruanda. Recientemente, ha dejado sentir su impronta como jurista ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en la acusación por genocidio contra Myanmar.
Nacida en Durban en el seno de una familia de origen indio tamil, Pillay creció bajo la rigidez del régimen del apartheid. Su contacto directo con la discriminación estructural, la segregación y la exclusión sembró en ella la determinación de formarse en el derecho para transformar la realidad de su país sobre bases de integración y respeto. Entre sus primeros logros destaca haber asumido la defensa de Nelson Mandela y de numerosos activistas antirracistas.
El hilo conductor de su trabajo ha sido inflexible: ningún ataque ni crimen de lesa humanidad puede ampararse en justificaciones bélicas o en supuestas «razones históricas». Su doctrina promueve una paz cotidiana cimentada en la memoria individual de cada víctima y en la premisa fundamental de que ningún Estado puede atentar contra la soberanía o integridad de otro.
Para los activistas y defensores de derechos humanos, este galardón trasciende la figura personal de Pillay: es la ratificación de la vigencia del derecho internacional por encima de las arbitrariedades y los caudillismos de turno. Concluyamos este reconocimiento haciendo suyas las palabras de la propia galardonada: «La credibilidad del trabajo en derechos humanos depende de su compromiso con la verdad».
Fernando Aranguren
Ong hombres por la Equidad e igualdad
Activista feminista y derechos humanos
Movimientos sociales nacionales de Vpa/ cultura
Espacio Consenso
@Xel_acrata
Instagram @Aranguren318
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