
Trump pareciera emular al depuesto dictador Maduro, con estilos algo distintos, pero buscando un mismo objetivo: repartir dinero a diestra y siniestra, cada uno a su manera, sin importar mucho el cómo ni el por qué, lo que importa es el resultado.
Trump, el magnate que convirtió los cheques en su nuevo pasatiempo, anunció que enviaría casi 100 dólares a más de 20 millones de personas mayores para ayudarlas con las primas de Medicare. “Ayuda” que proviene del Fondo de Mejora de Medicare, un “fondo inútil” que, según él, los demócratas usaron para despilfarro, fraude y beneficiar a sus amigos. En otras palabras, un truco para hacer parecer que cuida a los abuelitos gringos. Cualquier parecido con la realidad venezolana es solo mera casualidad.
Política de cheques y populismo: La fórmula Trump

El dictador venezolano, depuesto el pasado 3E perfeccionó el arte de repartir bonos como si fuera Santa Claus en pleno diciembre sin importar que el dinero viniera de una economía en crisis. Obviamente esto siempre fue una receta infalible para mantener a sus adeptos rojos rojitos en un estado de eterna gratitud y dependencia. Hoy Trump pareciera hacer lo mismo, pero con dinero proveniente del petroleo venezolano en un contexto en donde la atmosfera electoral le es adversa, dados los contextos que involucran a Venezuela e Irán.
Se “parecen igualitos”…

Ambos tienen algo en común: siempre han estado conscientes de que dar dinero genera votos y control social. Trump, con su oferta de 5.000 dólares si los republicanos ganan, busca consolidar su base de apoyo. Maduro, con sus bonos y ayudas, mantenía a su audiencia en una especie de trance perpetuo, intentando convencer que sin sus bonos, el país se desplomaría, y finalmente se desplomó. La diferencia, claro, radica en la calidad de la ayuda: uno con cheques que parecen una broma y otro con bonos que eran un chantaje.
Lo importante son los votos

Lo que es innegable, es que ambos, sin importar si el dinero proviene del petroleo venezolano, o de la impresión de billetes, han sacado provecho de este populismo infértil. Trump, usa cheques para maquillarse de benefactor, y Maduro, el populista, repartió bonos como si fueran caramelos en una fiesta, demostrando entre Hollywood y los callejones oscuros de Miraflores que, en política, repartir dinero es una estrategia efectiva para conseguir votos, sin importar si los números de las arcas están en rojo.
La pregunta es inevitable

En medio de las actuales circunstancias en Venezuela, es inevitable preguntarse: ¿Terminará Trump siendo el gran estafador de ilusiones de los venezolanos, o todo lo que estamos viendo es una bien pensada planificación para terminar de socavar la moral y la confianza de la base chavistoide en su liderazgo monárquico? ¿Aterrizaremos realmente en un ambiente propicio para celebrar elecciones libres y transitar hacia una democracia real en Venezuela en donde los venezolanos finalmente lograremos calidad de vida y cambios de paradigmas, o solo es un bluff que terminará en la misma repartidera de cheques o bonos de siempre?.
Soy creyente, y pido al altísimo que Venezuela se dirija hacia una verdadera transformación de consciencias. Reconciliarnos entre venezolanos es crucial para levantar la nación que merecemos. Vamos hacia un cambio, pero para que dejemos atrás los tiempos del show populista, deberemos cambiar nosotros como sociedad e imponer el criterio del orden ciudadano.
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