
Siete meses después de los vertiginosos giros políticos en Venezuela, las bases del chavismo y sectores de izquierda manifestaron abiertamente sus rupturas internas frente a la administración de Delcy Rodríguez. El politólogo y analista comunicacional Nicmer Evans advierte que el proyecto político enfrenta una severa crisis de gobernabilidad, motivada por decisiones que contradicen las banderas históricas de la agrupación.
El malestar acumulado explotó recientemente en la Plaza Bolívar de Caracas, donde grupos del chavismo radical realizaron protestas públicas. Durante la concentración, los manifestantes repudiaron las alianzas y la influencia de potencias extranjeras, quemando símbolos norteamericanos e israelíes. Estas acciones reflejan la profunda desilusión de una militancia que califica las gestiones actuales como una contradicción insostenible frente al legado original.
Fracturas ideológicas y descontento en las bases
Durante su análisis en el programa PDC Radio, Nicmer Evans detalló la evolución histórica de la corriente oficialista para explicar el desencanto actual. Según el analista, el modelo siempre aplicó un sincretismo pragmático para consolidar el poder a través de alianzas variables.
Sin embargo, las decisiones recientes dinamitaron la confianza de los sectores más ortodoxos. “El que vive de falsas expectativas muere de desilusión y parece que empieza ese chavismo a morir de desilusión”, afirmó Evans. Para el especialista, las bases entendieron tardíamente que la dirección actual del país tomó distancia de los principios que juraron defender.
Las divergencias se hicieron visibles en las opiniones de los propios manifestantes. Al ser consultada sobre un posible respaldo electoral hacia Delcy Rodríguez en eventuales comicios, una militante expresó sus dudas de manera contundente: “No sé, no creo, es posible que no”. La postura evidencia que el rechazo hacia la gestión traspasó las fronteras de la oposición tradicional.
Retiro de la CPI y llamados a la confluencia política
Otro punto de quiebre fue la decisión del ejecutivo de retirar a Venezuela del Estatuto de Roma y la Corte Penal Internacional (CPI). La medida generó fuertes críticas de organizaciones defensoras de derechos humanos como Provea, las cuales recordaron que el Estado mantendrá sus obligaciones legales y de cooperación durante al menos un año más.
Frente al complejo escenario, Evans planteó la urgencia de construir convergencias tácticas para recuperar la institucionalidad del país. “A pesar de las diferencias, es momento de unir fuerzas para lograr el objetivo común de restablecer la soberanía, el Estado de Derecho y la democracia”, aseveró el analista.
El llamado busca conectar las demandas de los ciudadanos afectados por las crisis económicas y sociales con un liderazgo que garantice elecciones transparentes, en un contexto donde las disputas internas del chavismo amenazan con alterar la estabilidad política nacional.
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