Edgar Cárdenas | El ataque a la idoneidad: devaluar la profesión para anular la verdad

Edgar Cardenas | Periodismo sin rostro: La firma reservada en Venezuela y el reto de informar con la verdad

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Ante el riesgo, la censura y la persecución, el periodismo en Venezuela omite la firma individual para proteger a sus reporteros y garantizar que la verdad se siga publicando.

Durante años, ponerle el nombre a un reportaje fue una cuestión de honor. Era la firma al pie del contrato con el lector, el gesto de un profesional que daba la cara y arriesgaba su propio crédito para decir: esto me consta.

En la Venezuela actual, esa norma elemental sencillamente ha venido cambiando. Firmar una nota dejó de ser solo un sello de autoría para convertirse, de la noche a la mañana, en una variable de riesgo.

Estrategia de supervivencia

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Que hoy proliferen los textos que prescinden del nombre individual o que se resguardan en firmas colectivas no responde a una moda digital ni a una relajación del oficio; se trata de pura supervivencia.

Entre bloqueos a portales, cierres de medios y la amenaza siempre presente de medidas judiciales, la prensa ha tenido que reajustarse para no quedarse muda.

Al salir a la calle, la duda de los reporteros ya no pasa solo por qué tema investigar, sino por cómo publicar la verdad sin terminar en un calabozo o comprometer la integridad de quienes hablaron.

Esa presión cotidiana terminó modificando el ejercicio del periodismo desde las entrañas. La omisión del crédito individual en favor del sello institucional de la redacción, las investigaciones elaboradas en alianza entre varios medios para diluir el impacto individual y el blindaje riguroso de las fuentes para evitarles represalias son hoy la respuesta de quienes se niegan a soltar la calle.

La lógica cambió por completo: lo determinante es que la noticia ruede, no quién se cuelgue la medalla.

Rigor frente a la sospecha

Claro que este esquema deja fisuras difíciles de tapar, empezando por la confianza de la gente.

En un entorno saturado de cadenas de WhatsApp, informaciones falsas y operaciones de prensa diseñadas en laboratorio, ¿cómo sabe el ciudadano si un reporte donde se protege el nombre del autor es una investigación seria o un montaje?

Aquí radica la frontera fundamental: la reserva de identidad por razones de seguridad no tiene nada que ver con la irresponsabilidad o el ocultamiento malintencionado.

La garantía de veracidad sigue estando en el rigor deontológico del periodista graduado y colegiado, en el contraste meticuloso de datos antes de publicar, en los documentos que sostienen la historia y en la responsabilidad de la sala de redacción que decide poner el pecho por el texto.

El costo de la invisibilidad

También hay un costo personal del que poco se habla. La omisión forzada del crédito le congela la carrera al reportero, lo invisibiliza y vuelve mucho más delicada la relación con las fuentes, que son el combustible de cualquier trabajo de aliento.

Frente a este panorama, la academia y las organizaciones gremiales no pueden quedarse en el mero diagnóstico; hace falta actualizar sin burocracia los protocolos de ciberseguridad, el blindaje jurídico y las redes de apoyo para una profesión que hoy se ejerce en condiciones extremas.

Proteger la voz, no el ego

El periodismo venezolano atraviesa un momento insólito: nunca fue tan peligroso firmar una nota, pero tampoco nunca hizo tanta falta contar lo que ocurre.

Resguardar el nombre del redactor no es cobardía ni descuido profesional; es la manera de proteger la voz para que el silencio no se imponga por la fuerza.

Ojalá llegue pronto el día en que la firma periodística recupere su lugar natural en el texto y ni el miedo ni las exigencias de seguridad vuelvan a condicionar su existencia.

Mientras tanto, aunque el crédito se mantenga en reserva, el compromiso con la verdad y con el país sigue exactamente en el mismo lugar.

Edgar Cárdenas, es periodista en ejercicio y defensor de la libertad de expresión y los DD.HH. Actualmente se desempeña como Secretario General del CNP Caracas (Distrito Capital), docente universitario y vocero en la defensa del derecho a la información y los derechos de los trabajadores de la prensa. Puedes seguirlo en: X (Twitter): @edgarcardenasp / Instagram: @edgarcardenasp

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