Fuerte bajón eléctrico afectó a Caracas y a varios estados del país este lunes 17 de agosto

Nahir Mota | La “pasión” por los apagones y las fluctuaciones eléctricas ya no se aguanta

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En los últimos años, el suministro eléctrico en Venezuela se ha vuelto insostenible. Los constantes apagones y fluctuaciones no solo afectan la calidad de vida de los ciudadanos, sino que también deterioran progresivamente la infraestructura del país.

Esta crisis energética no es un simple inconveniente; es una amenaza directa para la salud, la seguridad y el desarrollo económico.

Impacto en la salud


Los apagones prolongados afectan gravemente el funcionamiento de hospitales y centros de salud, interrumpiendo tratamientos, dañando equipos médicos y generando situaciones de emergencia que podrían evitarse con un sistema eléctrico confiable.

Consecuencias económicas

Las fluctuaciones constantes dañan electrodomésticos, maquinarias y equipos industriales, afectando tanto a pequeños comerciantes como a grandes empresas. Esto ralentiza la economía, genera pérdidas millonarias y dificulta el sustento de muchas familias.

En Apure, la crisis eléctrica agrava aún más el atraso y el deterioro de la calidad de vida. Mientras tanto, los recursos que deberían destinarse a solucionar este problema se despilfarran en asuntos de menor importancia por parte de un gobierno indolente.

Cada semana, innumerables familias pierden electrodomésticos debido a las fallas eléctricas, sin que Corpoelec ofrezca respuestas ni soluciones. A pesar de esto, las tarifas han aumentado en más de cinco salarios mínimos, lo que representa un abuso contra los ciudadanos.

Los comerciantes también sufren las consecuencias de esta irresponsabilidad. Algunos, con gran esfuerzo, han adquirido generadores a gasolina o gasoil, lo que implica otro desafío debido a la escasez y el alto costo de estos insumos.

Es urgente que un gobierno serio y responsable tome medidas efectivas para garantizar un servicio eléctrico eficiente. Se necesita inversión en infraestructura, mantenimiento adecuado de las plantas generadoras y la modernización de la red eléctrica.

Ya basta de tanta indolencia y maltrato a nuestro pueblo. Es hora de soluciones reales.

Punto de Corte no se hace responsable de las opiniones emitidas por el autor de este artículo

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