
Investigadores venezolanos califican de “golpe a la ciencia” la extracción de 13,5 kilos de uranio enriquecido del IVIC, una operación de seguridad internacional ejecutada junto a EEUU.
La comunidad científica venezolana calificó como un retroceso histórico la reciente extracción de 13,5 kilos de uranio enriquecido de las instalaciones del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas.
Esta operación, ejecutada bajo estrictos protocolos de seguridad internacional junto al gobierno de Estados Unidos, eliminó el material radiactivo que permanecía bajo custodia técnica desde finales del siglo pasado.
El investigador Eduardo Greaves lidera un grupo de académicos que tildan la medida de inconveniente, pues atenta directamente contra la soberanía tecnológica nacional.
Según los expertos, este combustible nuclear posee características geométricas y físicas únicas que lo hacían invaluable para la formación de personal idóneo en ingeniería nuclear avanzada.
La decisión gubernamental de entregar este recurso estratégico ignora las necesidades docentes de las universidades que planeaban utilizar el reactor con fines experimentales y pacíficos. El gremio científico sostiene que la pérdida de este material de alta pureza representa un daño irreparable para el patrimonio intelectual del país.
La administración de Delcy Rodríguez justificó la celeridad de la maniobra tras los incidentes militares ocurridos a principios de año, los cuales pusieron en riesgo la integridad del reactor.
El gobierno argumenta que el resguardo del material era insostenible debido a la proximidad de ataques que comprometieron la infraestructura de seguridad del IVIC.
El fin de la investigación con uranio enriquecido en Venezuela
El retiro del núcleo del reactor experimental RV-1 imposibilita cualquier intento de reactivar la ciencia nuclear con fines educativos en el territorio venezolano.
Esta acción despoja a la Universidad Nacional de las Ciencias de su principal herramienta de práctica para las carreras de pregrado y posgrado recientemente creadas.
Los investigadores denuncian que, además de llevarse el combustible, las autoridades desmantelaron componentes estructurales que impedirá el uso del reactor como una unidad subcrítica docente.
El profesor Greaves enfatiza que esta medida cercena el desarrollo de la física aplicada y deja al país sin capacidad de respuesta ante futuros retos energéticos regionales.
Sin el uranio enriquecido, los proyectos de investigación previstos para el bienio 2028-2029 pierden su sustento técnico fundamental ante los organismos internacionales de energía atómica.
Venezuela renuncia así a décadas de conocimiento acumulado, quedando relegada en la carrera tecnológica por una decisión que los expertos consideran política y no científica.
La comunidad académica nacional ahora observa con incertidumbre el destino de los programas de maestría que buscaban posicionar al país en la vanguardia nuclear.
Con información de Infobae
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