En la edición del 14 de mayo de 2025 de RealEconomik, programa de Punto de Corte, el politólogo Nicmer Evans y el economista Manuel Sutherland analizaron la relación económica de Venezuela con Rusia. Abordaron la reciente inauguración de una plaza en Caracas con símbolos soviéticos, los convenios opacos con Putin y la situación de Citgo. Sutherland criticó la falta de transparencia en los acuerdos del gobierno de Maduro, que no pasan por la Asamblea Nacional. Señaló que Rusia, con sanciones y problemas económicos, no puede impulsar la economía venezolana. Además, destacó que la ley antibloqueo institucionaliza la opacidad y persigue investigaciones periodísticas. Evans y Sutherland subrayaron que la narrativa de Maduro sobre alianzas con Rusia es más propaganda que realidad, sin beneficios tangibles.
Plaza soviética: Simbolismo sin sustancia
La inauguración de una plaza en Caracas con una bandera de la URSS generó debate. Sutherland la calificó como un intento de Maduro para fortalecer lazos con Rusia, pero cuestionó su costo y licitación. “No sabemos cuánto gastaron ni quién la construyó”, afirmó. Recordó la Segunda Guerra Mundial, destacando la heroicidad de Stalingrado, pero criticó los errores de Stalin y los excesos soviéticos. Este monumento, según él, busca proyectar una alianza con Putin, aunque Rusia enfrenta sanciones y una guerra en Ucrania, lo que limita su capacidad de inversión en Venezuela. La plaza no aporta a la economía, solo refuerza una narrativa política.
Convenios con Rusia: Opacidad y competencia
Sutherland explicó que los convenios con Rusia carecen de transparencia y no benefician a Venezuela. “Deberían discutirse en la Asamblea Nacional”, insistió. Rusia, con sanciones más severas que Venezuela, no tiene empresas globales como Exxon o Chevron. Gazprom y Rosneft, las principales, operan localmente o en Asia, compitiendo con Venezuela en el mercado petrolero chino. “Rusia no es un socio complementario, es un competidor”, afirmó. Maduro busca proyectar una alianza sólida, pero los acuerdos, amparados por la ley antibloqueo, ocultan detalles. Esta opacidad, según Sutherland, daña la institucionalidad y aleja inversiones reales, dejando al país sin avances económicos concretos.
Ley antibloqueo: Barrera a la transparencia
La ley antibloqueo, según Sutherland, legaliza la opacidad y amenaza con cárcel a quienes investiguen contratos públicos. “Es un marco para actuar sin rendir cuentas”, denunció. Permite al gobierno firmar acuerdos, privatizar activos y explotar recursos sin licitaciones públicas. Esto, sumado a la persecución del periodismo, dificulta conocer el impacto de los convenios con Rusia. Evans resaltó que esta ley, comparada con regímenes autoritarios como el de Salazar en Portugal, bloquea la fiscalización ciudadana. Ambos advirtieron que esta falta de transparencia frena el desarrollo económico y refuerza el aislamiento de Venezuela en el comercio global.
Citgo: Un activo en peligro
El programa abordó la crítica situación de Citgo, valuado en 25.000 a 30.000 millones de dólares. Sutherland explicó que el gobierno de Maduro usó Citgo como garantía ilegal para bonos de PDVSA en 2016, un acto que la oposición de Guaidó calificó de inconstitucional. Acreedores, como Crystallex, reclaman Citgo por expropiaciones, y un fallo en Delaware considera a la empresa un “alter ego” de PDVSA, permitiendo demandas. Actualmente, 21 acreedores buscan rematar Citgo, pero las sanciones lo mantienen en un limbo. “Sin un gobierno reconocido, no hay defensa legal”, afirmó Sutherland. Propuso reestructurar la deuda con auditorías para evitar pérdidas, pero la inestabilidad política lo complica.
Refinerías: China intenta rescatar
Sutherland detalló que empresas chinas contratistas trabajan en refinerías venezolanas, como Cardón, que operan al 10% de su capacidad. “Antes refinábamos 1,3 millones de barriles diarios, ahora apenas 100.000”, lamentó. La tecnología estadounidense de las refinerías, la pérdida de personal calificado y la corrupción han colapsado la producción. Los chinos, con experiencia en petróleo pesado, realizan reparaciones puntuales, pero no invierten a largo plazo. “No compran pozos ni sustituyen a Chevron”, aclaró. La dependencia de importaciones de gasolina y diésel, junto con deudas a Irán, agrava la crisis. Sin cambios estructurales, la recuperación de PDVSA es inviable en cinco años.
Perspectivas económicas: Sin esperanza
El programa cerró con un sombrío panorama económico. Sutherland estimó que PDVSA necesitaría 150.000 a 180.000 millones de dólares en 10-15 años para producir 3,3 millones de barriles diarios. La inseguridad jurídica y las sanciones alejan inversiones. Tras el 28 de julio, la represión y la falta de reconocimiento electoral destruyeron expectativas de cambio. “La inflación es del 165%, la más alta del mundo”, afirmó. La devaluación del 78% en 2025 y la caída de la estabilidad cambiaria empeoran la situación. Con una abstención proyectada del 85% en las elecciones del 25 de mayo, el gobierno podría consolidarse, frenando cualquier recuperación económica a corto plazo.
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