
La Laguna “es un pulmón vegetal muy importante”, destaca Bárbara Ordóñez, presidenta de Ecobrion.
La presidenta de la fundación ecológica Ecobrion, Bárbara Ordóñez, explica que crearon tres rutas ecoturísticas, asumieron la regeneración de los manglares y desarrollan un programa de ecoformación en escuelas. Esperan seguir contando con el apoyo del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente
La Fundación Ecológica Ecobrion, con el apoyo de la comunidad y la asesoría de científicos del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas, trabaja en la regeneración del ecosistema manglar de la Laguna La Reina, en Barlovento (estado Miranda).
Ecobrión también ha creado tres rutas ecoturísticas para ofrecer medios de vida a la población y difundir la importancia de este humedal marino-costero.
La Laguna “es un pulmón vegetal muy importante”, destaca Bárbara Ordóñez, presidenta de Ecobrion. “Decimos que Higuerote tiene un padre, que es Cabo Codera, que ayuda a mitigar las acciones del viento; y tenemos una madre, que es Laguna La Reina, que nos protege de las inundaciones”.
El humedal marino-costero no es solo un punto de interés turístico, sino el hogar de miles de animales.
“Tenemos 140 hectáreas de la Laguna La Reina, divididas en los dos riñones y el canal de navegación”, describe.
Los desarrollos urbanísticos constituyen una amenaza permanente; también, las embarcaciones de mayor calado debido al aumento de la altura del puente de Carenero.
En el año 2008 se pretendía construir 700 apartamentos, pero la activación de la comunidad, con el apoyo del IVIC y de las mismas autoridades locales, logró detener este proyecto, recuerda Ordóñez.
La Laguna forma parte de la zona protectora del Litoral Central desde hace 50 años
En 2009 lograron la declaratoria de monumento natural, ratificada en 2021, y hoy reforzada con una ordenanza de protección. “No hemos llegado a ser sitio Ramsar”, explica Ordóñez, aunque La Reina presta los mismos servicios ecosistémicos que otros humedales.
Con el apoyo del Programa de Pequeñas Donaciones del Pnuma lograron comenzar el proyecto Una Corona para la Reina, turismo ético-ambiental, que incluye la ruta Boske Azul; Avisthadas, para la observación de aves; y la ruta etnogastronómica con prestadores de servicios en playa Valle Seco.
Como parte de Avisthadas se han registrado 179 especies de aves, señala. Por eso, en la fundación también trabajan a fin de que el humedal sea designado refugio de fauna silvestre.
Ecobrion busca desarrollar la segunda parte del proyecto, a fin de potenciar “la generación de medios de vida sostenibles” y seguir sembrando conciencia. Igualmente se mantiene un programa de ecoformación, en instituciones educativas, para difundir la importancia de la laguna y de la conservación del ambiente.
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