
La formación técnica de los ingenieros y arquitectos venezolanos evitó una tragedia masiva tras el sismo registrado el pasado 24 de junio. Félix Ojeda Oropeza, presidente de la Asamblea de Representantes del Colegio de Ingenieros de Venezuela (CIV), resaltó que la rigurosidad en los estándares sismorresistentes mantuvo intactas miles de edificaciones en el país.
Ante la ausencia de protocolos para eventos sísmicos de gran escala, el CIV y varias universidades capacitaron a más de 2.500 profesionales. Estos expertos conformaron brigadas voluntarias que inspeccionaron infraestructuras en Caracas, el municipio Sucre y el estado La Guaira.
Para clasificar los inmuebles, los especialistas aplicaron un sistema internacional de etiquetado según el nivel de riesgo:
- Etiqueta Verde: Edificación segura sin daños estructurales.
- Etiqueta Amarilla: Uso restringido por daños moderados.
- Etiqueta Roja: Riesgo elevado e inhabitabilidad por fallas graves.
Investigación forense en estructuras colapsadas
Ojeda Oropeza calificó el fenómeno como un “doblete” sísmico inédito, originado entre Lara y Yaracuy, con una segunda réplica inmediata en Catia La Mar. Esta interacción compleja de ondas sísmicas generó daños severos en construcciones específicas de la costa guaireña.
Actualmente, el gremio ejecuta estudios de ingeniería forense para determinar las causas del colapso en los desarrollos habitacionales OPP 26 y OPP 27. El directivo enfatizó que los técnicos analizan muestras en laboratorios universitarios antes de emitir un diagnóstico definitivo. La actuación gremial reafirma el compromiso de los profesionales venezolanos con la seguridad estructural y la protección humana.
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