
8 de diciembre de 2025.- Washington, EEUU – El representante permanente de Estados Unidos ante la OTAN, Matthew Whitaker, ha revelado que el presidente Donald Trump podría abandonar por completo los esfuerzos para resolver el conflicto ucraniano si determina que un acuerdo de paz entre Rusia y Ucrania es inalcanzable.
Esta declaración, emitida en el contexto de intensas negociaciones que han marcado el inicio del segundo mandato de Trump, subraya la impaciencia del magnate republicano con un proceso estancado por demandas rusas y resistencias ucranianas.
El Contexto de una Diplomacia Trumpiana: Del “Arte del Acuerdo” a la Frustración
Desde su reelección, Trump ha posicionado la resolución de la guerra en Ucrania como una prioridad de su agenda “América Primero”, prometiendo un fin rápido al conflicto que ha costado miles de vidas y miles de millones en ayuda estadounidense. En noviembre, su administración presentó un controvertido plan de paz de 28 puntos, que incluye la cesión de territorios adicionales en el este de Ucrania (como partes de Donetsk y Luhansk), límites al tamaño del ejército ucraniano y un compromiso explícito de Kiev para no unirse nunca a la OTAN.
Trump ha dado a Ucrania un plazo hasta el jueves para aceptar el borrador, advirtiendo que la falta de “gratitud” de Kiev por los esfuerzos estadounidenses podría poner en riesgo el apoyo de Washington.
Las negociaciones, lideradas por el secretario de Estado Marco Rubio y el enviado especial Steve Witkoff, han avanzado en Ginebra con aliados europeos, refinando el marco para incluir garantías de seguridad bajo supervisión estadounidense.
Sin embargo, el plan ha generado alarma en Europa y Ucrania: el presidente Volodímir Zelenski lo ha calificado de amenaza a la “dignidad y libertad” de su nación, mientras que líderes como los de Francia y el Reino Unido proponen alternativas que evitan cesiones territoriales prematuras y mantienen abierta la puerta a la OTAN.
Whitaker, un aliado clave de Trump en la OTAN, enfatizó que el presidente no tolerará un estancamiento indefinido. “Trump entiende cómo presionar a Ucrania para aceptar un plan de paz”, declaró, pero agregó que, si las partes no ceden, Washington podría replegarse, dejando el peso de la mediación a Europa.
Esta postura refleja la diplomacia no convencional de Trump: un enfoque transaccional que prioriza resultados rápidos sobre concesiones ideológicas, incluso si eso significa recompensar a Rusia con activos congelados o límites militares para Kiev.
Reacciones y Riesgos: ¿Un Precedente Peligroso para la Alianza Atlántica?
La revelación de Whitaker ha avivado temores en Bruselas y Kiev. Zelenski, en un mensaje en redes sociales, reiteró que cualquier acuerdo debe garantizar una “paz real y digna”, mientras que fuentes ucranianas cercanas a las charlas advierten de disputas persistentes sobre territorios no conquistados por Rusia y la renuncia a la OTAN.
En Moscú, el enviado ruso Kirill Dmitriev se mostró optimista, señalando que, por primera vez, “la posición rusa está siendo escuchada”.
Analistas como los de Foreign Policy ven en esta posible renuncia un “desastre” para la credibilidad de EEUU: no solo debilitaría el apoyo a Ucrania, sino que podría alentar expansiones rusas en Europa del Este, erosionando la cohesión de la OTAN.
Trump, por su parte, insiste en que su plan “no es una oferta final” y busca un legado como “pacificador global”, aunque críticos argumentan que ignora el ciclo vicioso de la agresión rusa.
¿Hacia un Abandono o un Avance Forzado?
Con consultas en curso en múltiples niveles –incluyendo reuniones en el Kremlin con Jared Kushner–, el destino de Ucrania pende de un hilo. Si Trump opta por la renuncia, podría redirigir recursos a otras prioridades, como la frontera sur, dejando a Europa como principal garante de Kiev. Pero si las presiones surten efecto, un acuerdo podría materializarse pronto, aunque a un costo alto para la soberanía ucraniana.
En palabras de Trump: “Quiero paz en Ucrania, sin importar cómo luzca el acuerdo”.



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