
El presidente estadounidense, Donald Trump, se reunió nuevamente este viernes con la cúpula militar en la Casa Blanca para analizar posibles acciones contra Venezuela.
Altos cargos del Pentágono presentaron al mandatario una variedad de opciones sobre potenciales acciones militares, tal como reveló en exclusiva el Washington Post.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, y el jefe del Estado Mayor, Dan Caine, asistieron por segundo día consecutivo a estas conversaciones cruciales. Un alto funcionario de la Administración explicó que el presidente consideró un abanico de posibilidades, manteniendo intencionalmente una “ambigüedad estratégica” respecto a sus decisiones futuras.
Estas discusiones demuestran la seriedad con la que Washington estudia una intervención o un golpe militar. Las reuniones se intensifican mientras la Casa Blanca mantiene su presión sobre el régimen de Nicolás Maduro, explorando alternativas en el continente.
Esta dinámica subraya la preocupación de Estados Unidos ante la situación en el país suramericano y la disposición de la administración Trump a considerar medidas extremas. La tensión crece en la región ante la posibilidad inminente de una acción militar contundente por parte de las fuerzas estadounidenses.
Washington intensifica su presencia y ambigüedad estratégica en Venezuela
Esta reunión privada siguió de cerca el anuncio hecho por Hegseth en su cuenta oficial de la red social de X, 24 horas antes, sobre el inicio de la operación militar ‘Lanza del Sur’.
Esta operación tiene como objetivo declarado el combate al narcotráfico en el continente, aunque el secretario no proporcionó detalles específicos sobre los objetivos u operaciones concretas.
Fuentes consultadas por el Washington Post confirman que algunas fuerzas estadounidenses desplegadas en la región se preparan activamente para posibles órdenes de ataque.
Otro funcionario de la administración aseguró que Washington monitorea de cerca la situación en Venezuela, incluidas las conversaciones internas entre allegados de Maduro y los altos mandos del régimen.
Este funcionario advirtió que Nicolás Maduro “está muy asustado, y con razón”, dada la gama de opciones “perjudiciales” que el presidente Trump tiene ahora sobre la mesa. La preparación y la retórica agresiva indican que el uso de la fuerza se mantiene como una opción real y tangible para la Casa Blanca.
Despliegue de fuerzas y advertencia de ataque en Venezuela
Estados Unidos ha reforzado de forma significativa su presencia militar en el sur del Caribe desde agosto bajo la justificación de una misión antidrogas.
El Pentágono ha desplegado alrededor de 10.000 soldados, según fuentes oficiales, e incluso ha movilizado cerca de las costas venezolanas el portaaviones USS Gerald R. Ford. Esta nave insignia es el buque más grande del ejército estadounidense.
El aumento de fuerzas y el posicionamiento estratégico de activos militares sugieren una preparación escalonada para una potencial orden de ataque.
En octubre, el presidente Trump ya había declarado públicamente que no descartaba posibles ataques a objetivos terrestres, mencionando tanto a Venezuela como a Colombia.
El mandatario estadounidense acusa abiertamente a los presidentes de ambos países de ser narcotraficantes. La Casa Blanca mantiene sus opciones abiertas y la presión militar sobre el régimen de Maduro es innegable.
Con información de Agencias
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