
Enfermeras de Lara protestan en el Hospital de Sarare exigiendo justicia salarial y reparaciones urgentes ante fallas eléctricas y falta de ambulancias.
Un grupo de licenciados en enfermería del municipio Simón Planas, en el estado Lara, protagonizó una valiente jornada de protesta cívica. Los profesionales se concentraron frente al Hospital Armando Velázquez Mago de Sarare para exigir justicia salarial ante la severa crisis económica actual.
El gremio respondió con firmeza al llamado nacional de la licenciada Ana María Velásquez, presidenta del Colegio Nacional de Enfermería. Educadores, jubilados y obreros públicos también se sumaron a esta movilización masiva para visibilizar los ingresos de hambre que perciben mensualmente.
Las manifestantes expresaron con indignación que la pasión por su oficio resulta insuficiente para alimentar a sus familias en el contexto venezolano. Los bajos salarios impiden cubrir las necesidades más básicas, lo cual genera una fuga de talento humano sin precedentes en la región.
Durante la concentración, los pitos y las consignas recordaron a las autoridades que la dignidad del trabajador de salud es innegociable. El personal reclama un sueldo que dignifique su labor diaria y respete los derechos establecidos en la Constitución nacional vigente.
Los trabajadores de la salud exigen que los representantes gubernamentales palpen la realidad crítica que enfrentan dentro de las instalaciones hospitalarias larenses. Aunque el hospital cuenta actualmente con algunos insumos médicos, las fallas estructurales representan un peligro latente para los pacientes y el personal.
Las enfermeras denunciaron que los cortes eléctricos constantes convierten el centro de salud en un verdadero asador humano por falta de ventilación. El hospital carece de una planta eléctrica operativa que garantice el funcionamiento de los equipos vitales durante los frecuentes apagones regionales.
Esta situación obliga a los licenciados a trabajar en la oscuridad y bajo temperaturas extremas sin previo aviso por parte de las autoridades. Además, el personal debe costear de su propio bolsillo los productos de limpieza básicos para mantener un ambiente mínimamente higiénico.
La indignación crece entre quienes sostienen el sistema sanitario nacional mientras el modelo salarial actual sigue patrones de extrema precariedad económica.
Acciones urgentes por la justicia salarial y la infraestructura
La dotación y reparación inmediata de las áreas de hospitalización constituyen una prioridad absoluta para lograr la verdadera justicia salarial en el sector. Las licenciadas señalaron que los cuartos de descanso y las salas de atención permanecen inhabilitados por el abandono institucional de los últimos años.
Esta deficiencia estructural limita la capacidad de respuesta del hospital ante emergencias médicas que surgen en el municipio Simón Planas y zonas aledañas.
Otro punto crítico denunciado durante la jornada de protesta fue la ausencia total de ambulancias propias en condiciones operativas óptimas. Actualmente, el centro asistencial depende exclusivamente de una unidad prestada por la Gobernación de Lara para realizar los traslados de emergencia.
La ambulancia original del hospital permanece en reparación desde hace días, lo cual pone en riesgo la vida de los ciudadanos de Sarare. El personal advierte que no abandonará las calles hasta recibir respuestas concretas que transformen las condiciones laborales actuales de manera definitiva.
Las enfermeras hicieron un llamado a la reflexión colectiva para despertar a quienes aún guardan silencio por temor a represalias gubernamentales. Alzaron su voz por aquellos compañeros que ven desde la distancia el deterioro progresivo de la salud pública en todo el país.
Según el gremio, el esquema de remuneración actual atenta directamente contra el sustento y la estabilidad social de los trabajadores venezolanos activos. Compararon el modelo económico vigente con sistemas extranjeros de bajos ingresos que priorizan el control político sobre el bienestar de la gente.
El personal de enfermería mantendrá la presión social y gremial hasta que el Estado venezolano garantice un entorno de trabajo seguro y moderno. Los manifestantes dejaron claro que la vocación de servicio no justifica la explotación laboral ni la miseria salarial impuesta a los profesionales.
Esta lucha busca rescatar el valor del trabajo y asegurar un futuro digno para las próximas generaciones de especialistas en salud larenses. La colectividad ahora conoce la cruda realidad de un hospital que sobrevive gracias al esfuerzo humano y al sacrificio personal.
Colaborador José Luis Sotillo J. (Vídeo, Texto y Fotos)
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