
Si algún país americano ha afectado la política venezolana a lo largo de su historia, ese ha sido Colombia, nuestra vecina y hermana hispanoamericana. Lamentablemente, esta influencia ha sido muy pocas veces para bien, aunque en este artículo solo quiero analizar cómo los grupos armados colombianos afectaron a nuestra nación.
El surgimiento del chavismo en Venezuela, un país con una larga tradición de amistad y lucrativos negocios con Estados Unidos, solo fue posible gracias al ingrediente extremista aportado por estos grupos irregulares. Estas organizaciones vieron en Hugo Chávez una oportunidad única para quitarse de encima a un gobierno aliado de Washington que frenaba sus pretensiones armadas en Colombia.
No es que estos elementos le dictaran a Chávez su forma de actuar. Sino que su discurso radical comenzó a calar profundamente entre los seguidores del nuevo líder. De pronto, el vocabulario del venezolano de a pie se llenó de conceptos ajenos como socialismo, revolución, lucha de clases, racismo sistémico e imperialismo. Se impuso la idea de que toda la realidad global se reducía a una confrontación simplista entre una “izquierda buena” y una “derecha mala”.
Antes de este fenómeno, las personas con este tipo de pensamiento ideológico eran consideradas sectores casi folclóricos y marginales dentro de la sociedad venezolana. Votar por partidos como el MAS o el PCV era una auténtica rareza en las urnas. Pero con la llegada del chavismo todo ese panorama político cambió drásticamente.
El colapso y la vecindad obligatoria
La historia posterior ya la conocemos todos perfectamente. A los pocos años del triunfo chavista, se volvió normal que los activistas oficiales atacaran constantemente a Álvaro Uribe. Y defendían con vehemencia las acciones de la “buena guerrilla” colombiana. Según su narrativa, estos grupos buscaban expulsar al imperialismo norteamericano para regalarle a su pueblo la misma revolución que supuestamente ya disfrutábamos en Venezuela.
Décadas después de aplicar aquellas políticas intervencionistas y seguir ciegamente la agenda de la izquierda iberoamericana, el país ha terminado en lo más profundo del precipicio. El colapso institucional y económico es tan grave que muchos ciudadanos consideran seriamente alternativa radicales. Como pedir la anexión formal a Estados Unidos para convertirse en un estado más de la Unión.
Este estado de hastío social y de total desesperanza ante nuestra propia soberanía es el resultado directo del triunfo de la izquierda y de la importación de esas supuestas “buenas intenciones” guerrilleras. Nunca debemos olvidar que si tu vecino sufre un problema grave de violencia, esa situación terminará afectándote tarde o temprano de forma directa o indirecta.
Por esta razón, la política de no intervención ante los conflictos del vecino no puede limitarse a mirar pasivamente desde la acera de enfrente. Los venezolanos estamos obligados a ayudar a Colombia a erradicar definitivamente a sus grupos armados para evitar quedar atrapados otra vez en sus luchas fratricidas.
El peligro del proyecto de Iván Cepeda
En lo personal, yo me siento profundamente colombiano porque ese país me dio un refugio oportuno cuando el SEBIN intentó arrestarme por mi activismo político. Colombia me duele de verdad, y por eso sostengo que las ideas del aspirante Iván Cepeda no son las adecuadas para el futuro de ninguna de las dos naciones.
Llevar a Cepeda a la presidencia colombiana equivaldría a tener a figuras radicalizadas como Iris Varela o Freddy Bernal gobernando en el palacio de Miraflores. Su postura está inmensamente más alineada con la agenda de la izquierda iberoamericana de lo que jamás lo estuvieron líderes como Evo Morales, Cristina Kirchner, Gustavo Petro o el mismo Hugo Chávez.
Un eventual mandato suyo en el país vecino se parecería mucho a tener a un líder de la izquierda radical como Pablo Iglesias al frente del gobierno de España. Y quiero ser muy claro en esto: el señor Cepeda es un tipo agradable y moderado en su trato, pero representa a un político lleno de malas ideas que él cree firmemente que son buenas.
Saverio Vivas es un activista político y social venezolano con más de 20 años de trabajo en los sectores populares de Caracas. Miembro del Centro de Estudios Estratégicos Democracia e Inclusión (CEEDI) – Correo: Gladmar@gmailcom
Punto de Corte no se hace responsable de las opiniones emitidas por el autor de este artículo
Danos tu opinión sobre el tema en nuestro foro de DEBATES de Telegram:



Por




Por




