
El Movimiento Salvemos Venezuela, junto al Centro de Estudios Estratégicos Democracia e Inclusión (CEEDI), realizó un foro clave sobre el futuro financiero del país. En el evento participaron los economistas Asdrúbal Oliveros y Manuel Sutherland, quienes analizaron la crisis de ingresos que afecta a la población. Bajo la presentación de la economista Lustay Franco y la moderación de Vanessa Robertazzo y Nicmer Evans, los expertos coincidieron en una premisa fundamental: sin salarios justos la reactivación económica resulta imposible.
La dolarización como salida necesaria
Asdrúbal Oliveros, director de Ecoanalítica, sostuvo que la mayoría de los venezolanos prefiere la dolarización frente al uso del bolívar. Según el experto, este proceso podría consolidarse bajo un esquema de “tutelaje” hacia finales de este año. Oliveros explicó que los ciudadanos buscan refugio en la divisa para proteger su capacidad de compra. Por ello, planteó la urgencia de reformar la Ley Orgánica del Trabajo para adaptarla a esta realidad bimonetaria.
El economista proyecta un aumento significativo en los ingresos petroleros para 2026, calculando una entrada adicional de hasta 12.000 millones de dólares debido a factores geopolíticos. Oliveros enfatizó que este flujo de dinero debe usarse para transformar las bonificaciones en salarios reales. “El ingreso debe dejar de ser una suma de bonos para convertirse en un sueldo con incidencia legal”, afirmó durante su intervención.
Propuesta de un salario mínimo de 208 dólares
Por su parte, Manuel Sutherland destacó que la masa trabajadora tiene como prioridad que su remuneración recupere valor real. Sutherland, director del Centro de Investigación y Formación Obrera (CIFO), calificó la crisis venezolana como la mayor destrucción económica de un país sin conflicto bélico. La caída del Producto Interno Bruto (PIB) alcanza el 75%, un desplome que ocurrió mayoritariamente antes de la implementación de las sanciones internacionales.
Sutherland presentó cifras concretas sobre la viabilidad de un ajuste inmediato. El economista asegura que el Estado posee recursos para establecer un salario mínimo inicial de 208 dólares. Este monto surge de promediar diversos indicadores de la economía laboral y representaría un respiro para el consumo interno. Sin embargo, advirtió que al ritmo actual de crecimiento, Venezuela apenas recuperará los niveles económicos de 2014 en el año 2043.
Cambio político: el requisito para la estabilidad
Ambos panelistas recalcaron que las mejoras técnicas tienen un límite claro sin institucionalidad. Oliveros y Sutherland coinciden en que la economía venezolana requiere un cambio político profundo que devuelva la legitimidad a los gobernantes. Sin este paso, la confianza de los inversores permanecerá estancada y la fuga de capitales continuará lastrando cualquier intento de recuperación sostenible.
El foro concluyó con un llamado a la dirigencia para priorizar el bienestar del trabajador. Los ponentes destacaron que la dolarización no solo es una preferencia social, sino una herramienta de estabilización técnica. La reforma del marco legal laboral y la transparencia en el manejo de los nuevos ingresos petroleros son los pilares para sacar al país del foso productivo.
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