
La Federación Rusa se prepara para interrumpir o sabotear las negociaciones sobre Ucrania, según analistas del Institute for the Study of War (ISW) en sus evaluaciones recientes (febrero-marzo 2026).
Los analistas del ISW, aseguran que el Kremlin está sentando las bases mediante tácticas como:
- Retrasos deliberados en las conversaciones para moldear el campo de batalla a su favor, usando el proceso negociador como “herramienta” para contener escaladas desfavorables y evitar concesiones reales (ej. limitar suministros occidentales como misiles Tomahawk mientras negocia).
- Narrativas de culpa hacia Ucrania, acusándola de intransigencia, violaciones o “escalada” (ej. incidentes como el supuesto ataque a un petrolero ruso o strikes en infraestructura), para justificar rechazos y prolongar el conflicto.
- Rechazo persistente a garantías de seguridad significativas para Ucrania (incluyendo tropas o activos occidentales), demandando cesiones territoriales unilaterales sin compromisos recíprocos, lo que impide avances genuinos.
- Preparativos para guerra prolongada, con informes internos indicando que no hay expectativa real de fin rápido del conflicto, y enfoque en objetivos maximalistas (control total de Donetsk, avances en sur y este, incluyendo Odesa).
ISW concluye que Rusia no negocia de buena fe, sino que manipula el proceso para ganar tiempo, lograr ganancias militares y desviar presiones occidentales, priorizando victoria estratégica sobre cualquier acuerdo que preserve la soberanía ucraniana. Esto se alinea con acciones en el frente y retórica oficial que descarta compromisos reales.



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