
La Asociación de Profesores de la Universidad Central de Venezuela (APUCV) denunció el deterioro crítico de las condiciones laborales y académicas en la principal casa de estudios del país.
Mediante una declaración pública, el gremio docente exigió al Ejecutivo nacional la implementación de un salario que cubra la canasta básica. Los catedráticos sostienen que la remuneración actual pulveriza el talento humano y fuerza una migración masiva de especialistas hacia el sector privado o el exterior.
La dirigencia gremial subrayó que la asfixia financiera no solo golpea los bolsillos de los trabajadores, sino también la operatividad de los campus.
Laboratorios sin insumos, bibliotecas desactualizadas y fallas constantes en los servicios estudiantiles son el resultado de presupuestos deficitarios que no llegan al 10% de lo solicitado.
Los docentes advierten que el Estado vulnera el derecho a una educación de calidad al ignorar las cláusulas de las convenciones colectivas vigentes.
Emergencia humanitaria en las aulas
La crisis universitaria ocurre en un contexto donde el acceso a servicios básicos se ha vuelto una lucha diaria para el profesional venezolano.
Mientras el gobierno promueve agendas internacionales, los universitarios carecen de un seguro de salud funcional y de bonos que compensen la inflación acumulada.
El gremio resaltó que muchos docentes deben recurrir a empleos informales para sobrevivir, lo que reduce las horas dedicadas a la investigación y la extensión académica.
Este malestar docente se suma a la creciente presión social por libertades civiles que líderes políticos han solicitado recientemente, incluyendo la demanda de un nuevo ente electoral independiente.
La APUCV enfatizó que sin autonomía financiera y libertad académica, la universidad no puede cumplir su rol como motor de desarrollo nacional. El gremio no descarta nuevas jornadas de protesta pacífica para visibilizar la precariedad de los sueldos en todos los escalafones.
Un llamado a la acción inmediata
Los representantes de la UCV instaron a las autoridades universitarias y a la comunidad estudiantil a unir fuerzas en defensa de la institución. Exigen mesas de negociación técnica que permitan indexar los sueldos al costo real de la vida este 2026.
La universidad requiere una inversión urgente para evitar el cierre técnico de facultades emblemáticas que hoy sobreviven gracias al esfuerzo individual de sus miembros. La lucha por un salario justo es, en esencia, la lucha por el futuro intelectual de Venezuela.
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