
Varsovia, 22 de marzo de 2026 – El primer ministro polaco, Donald Tusk, declaró este domingo que Polonia mantenía desde hace tiempo sospechas de que Hungría estaba filtrando información confidencial de las reuniones del Consejo Europeo a Moscú. Las declaraciones del líder polaco responden a un informe publicado por The Washington Post, que alega que el ministro de Exteriores húngaro, Péter Szijjártó, contactaba regularmente a su homólogo ruso, Sergei Lavrov, durante cumbres de la UE para informarle en tiempo real sobre los debates internos.
“No debería sorprender a nadie que la gente de Orbán informe a Moscú sobre las reuniones del Consejo Europeo con todo detalle. Hemos tenido sospechas al respecto desde hace mucho tiempo”, escribió Tusk en su cuenta de la red social X. El primer ministro, quien presidió el Consejo Europeo entre 2014 y 2019, agregó que estas sospechas explican su práctica de intervenir solo cuando es estrictamente necesario y limitar la información que comparte en esas instancias. “Por eso hablo solo lo imprescindible”, enfatizó.
Budapest ha negado las acusaciones
El reporte del Washington Post, basado en fuentes de seguridad europeas anónimas, detalla que Szijjártó realizaba llamadas durante los recesos de las cumbres para transmitir resúmenes de las discusiones y posibles líneas de acción, lo que habría permitido a Rusia anticipar posiciones y maniobras de la Unión Europea. Budapest ha negado categóricamente las acusaciones, calificándolas de infundadas y parte de una campaña de descrédito en vísperas de las elecciones parlamentarias húngaras del próximo mes.
Las revelaciones han intensificado las tensiones entre Varsovia y Budapest, ya marcadas por profundas diferencias en política exterior. Especialmente respecto a la guerra en Ucrania y las sanciones contra Rusia. Polonia, uno de los principales apoyos a Kiev, ha criticado repetidamente la postura de Viktor Orbán. El mandatario húngaro mantiene relaciones cordiales con Moscú y ha vetado en varias ocasiones paquetes de ayuda europea a Ucrania.
El incidente se produce en un contexto de creciente desconfianza dentro de la UE hacia Hungría. Su gibierno ha sido acusado en el pasado de bloquear decisiones clave por intereses nacionales o alineamientos geopolíticos. Tusk, líder del partido centrista Plataforma Cívica, ha utilizado el caso para reforzar su narrativa de defensa de la unidad europea y la seguridad colectiva frente a amenazas externas.
Hasta el momento, ni la Comisión Europea ni el Servicio Europeo de Acción Exterior han emitido comentarios oficiales sobre el informe. Sin embargo, fuentes diplomáticas consultadas por medios internacionales indican que habra consecuencias. El asunto podría derivar en una revisión de los protocolos de confidencialidad en las reuniones del Consejo Europeo. Donde las discusiones son sensibles y a menudo involucran temas de seguridad, sanciones y apoyo militar.
La declaración de Tusk ha sido ampliamente citada en medios europeos y ha avivado el debate sobre la lealtad de ciertos Estados miembros. Esto ocurre en un momento en que la UE enfrenta desafíos crecientes por la guerra en Ucrania y la influencia rusa en el continente. Mientras tanto, la campaña electoral en Hungría se ve sacudida por estas alegaciones. El opositor Péter Magyar ha calificado de “traición pura” contra el país y Europa.



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