
Madrid, 11 de febrero de 2026 — El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, expresó este miércoles, fuertes críticas a la operación militar estadounidense que resultó en la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero en Caracas. Durante un debate en el Congreso de los Diputados, Sánchez cuestionó la efectividad de la intervención para fomentar una transición democrática en Venezuela y la calificó como un acto contrario al derecho internacional que establece un “precedente muy peligroso” en el mundo.
En respuesta a las intervenciones de diversos grupos parlamentarios que reprocharon la postura del Ejecutivo español en conflictos internacionales, Sánchez defendió su visión de una gobernanza global basada en normas compartidas. “No podemos asumir que las reglas internacionales son para todos menos para Estados Unidos”, afirmó, en alusión implícita a la administración de Donald Trump.
Respecto a Venezuela, recordó que España no reconoció la reelección de Maduro en 2024, pero matizó que “eso no legitima lo que ha hecho la Administración estadounidense”.
El líder socialista fue enfático al dudar de los objetivos reales de la operación: “No parece que vaya siquiera a servir para poner en marcha una transición democrática en ese país. No, no lo parece, al menos a día de hoy”, declaró Sánchez, agregando que “parece que son otros los objetivos” de Estados Unidos.
Esta declaración se produce en un momento en que Venezuela atraviesa una transición política delicada, con Delcy Rodríguez como presidenta encargada y la llegada hoy mismo del secretario de Energía de EEUU, Chris Wright, para impulsar la recuperación del sector petrolero.
Contexto de la intervención estadounidense
La operación de EEUU, que involucró fuerzas especiales para capturar a Maduro y trasladarlo a territorio estadounidense para enfrentar cargos por narcotráfico y corrupción, ha generado divisiones internacionales. Mientras que la administración Trump la presenta como un paso hacia la estabilidad y la prosperidad en Venezuela, críticos como Sánchez la ven como una violación al principio de no injerencia y un riesgo para el orden global.
España, con fuertes lazos históricos y una numerosa diáspora venezolana en su territorio, ha mantenido una posición equilibrada: condena las violaciones a los derechos humanos bajo el régimen de Maduro, pero rechaza intervenciones unilaterales. Sánchez enfatizó que Europa “tampoco debería aceptar” una gobernanza internacional que promueva tales acciones, y abogó por soluciones multilaterales en foros como la Unión Europea y la ONU.
Reacciones en España y el ámbito internacional
Las declaraciones de Sánchez han sido bien recibidas por sectores de la izquierda y progresistas en España, pero criticadas por la oposición conservadora, como el Partido Popular, que acusa al Gobierno de “tibieza” frente a dictaduras. El diputado Pablo Casado, en el debate, reprochó a Sánchez por no apoyar más firmemente la acción estadounidense, argumentando que “la libertad en Venezuela no espera a debates jurídicos”.
A nivel internacional, las palabras del presidente español se alinean con posturas de otros líderes latinoamericanos y europeos que han expresado reservas sobre la operación. Países como México y Argentina han condenado la intervención, mientras que aliados de EE.UU. como Colombia y Brasil la han respaldado.
Este episodio resalta las tensiones geopolíticas en torno a Venezuela, especialmente en un contexto de reactivación económica con inversiones extranjeras. Sánchez concluyó su intervención reiterando el compromiso de España con una “transición pacífica y democrática” en el país sudamericano, basada en el diálogo y el respeto al derecho internacional.
Seguiremos informando sobre las repercusiones de estas declaraciones y los desarrollos en la relación entre España, EE.UU. y Venezuela.



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