
El artículo publicado por The New York Times el 25 de febrero de 2026, titulado “Los últimos días de Maduro en el poder” (versión en español; en inglés: “The Last Days of Maduro in Power”), reconstruye —a través de fuentes cercanas al círculo de Nicolás Maduro, funcionarios estadounidenses y testigos— la secuencia de errores de cálculo, negociaciones fallidas y subestimación que llevaron a la caída del presidente venezolano a principios de enero de 2026.
Contexto previo: la relajación de fin de año y la creencia en la “invulnerabilidad”
A finales de 2025, Maduro parecía extrañamente confiado. Según el reporte, celebró la Nochevieja en su residencia familiar en Caracas con un grupo reducido de allegados, mostrando optimismo sobre un posible acuerdo con la administración Trump. Personas cercanas al mandatario describen que él y su entorno creían firmemente que Washington —a pesar de la retórica agresiva— no se atrevería a una acción militar directa contra un jefe de Estado en el hemisferio occidental. Esta percepción se basaba en varios factores:
- Históricamente, intervenciones estadounidenses directas en América Latina habían sido raras desde Panamá (1989).
- Maduro interpretaba las amenazas de Trump como postureo electoral y presión para renegociar el petróleo y el narcotráfico.
- Creía que Rusia, China y Cuba ofrecerían suficiente respaldo disuasorio.
La llamada telefónica clave con Trump
Uno de los momentos centrales del artículo es una conversación telefónica entre Maduro y Donald Trump (fechada en las últimas semanas de 2025, aunque no se precisa el día exacto). Según fuentes citadas por el Times:
- Trump habría presentado ultimátums claros: cese inmediato de apoyo a grupos armados designados como terroristas, entrega de información sobre el supuesto “Cártel de los Soles” y apertura total de la industria petrolera a empresas estadounidenses.
- Maduro respondió con evasivas, ofertas parciales y la reiterada apuesta de que “no se atreverían a tocarlo”.
- La llamada terminó sin acuerdo. Fuentes cercanas a Maduro admiten que él salió convencido de haber “ganado tiempo” y de que Trump estaba bluffeando.
La cadena de errores de cálculo
El texto detalla varios fallos estratégicos del chavismo en esas semanas finales:
- Subestimación de la determinación de Trump — Maduro y su círculo descartaron que el presidente estadounidense, recién reelecto y con alta aprobación en política exterior dura, ejecutaría una operación de captura directa.
- Falta de preparación militar real — A pesar de amenazas públicas, las fuerzas armadas venezolanas no reforzaron significativamente la protección del Palacio de Miraflores ni de las residencias presidenciales.
- Confianza excesiva en filtraciones y lealtades internas — El artículo menciona (sin nombrar) que una alta fuente dentro del gobierno venezolano cooperó con la CIA, proporcionando datos precisos sobre rutinas y cambios de agenda de Maduro, lo que facilitó la incursión.
- Ignorar señales previas — Durante 2025, EE. UU. ya había intensificado acciones: designación de Maduro como “narco-terrorista”, ataques a lanchas de contrabando, incautación de buques petroleros y simulacros públicos de operaciones.
La ofensiva final y la captura (principios de enero 2026)
El clímax ocurrió en la madrugada del 3 de enero de 2026:
- Ataques aéreos iniciales contra objetivos periféricos en Caracas y alrededores.
- Incursión de fuerzas especiales estadounidenses en un complejo militar donde se encontraba Maduro.
- Captura del presidente, su esposa y varios colaboradores cercanos.
- Traslado inmediato a Nueva York, donde Maduro enfrenta cargos federales por narcoterrorismo y tráfico de drogas.
Trump anunció la operación en Truth Social y luego en conferencia, declarando que EEUU “administraría” Venezuela temporalmente y que las compañías petroleras estadounidenses reconstruirían el sector.
Análisis: ¿por qué colapsó tan rápido el régimen?
El artículo subraya que la caída no fue producto solo de la fuerza militar estadounidense, sino de una combinación letal:
- Desgaste interno acumulado — Años de crisis económica, migración masiva y rechazo popular habían erosionado la base de apoyo real del chavismo.
- Fisuras en las Fuerzas Armadas — La lealtad de muchos mandos era más nominal que efectiva; la cooperación interna con inteligencia estadounidense fue decisiva.
- Aislamiento internacional — A diferencia de otros regímenes autoritarios, Venezuela ya no contaba con un respaldo unificado y fuerte de potencias rivales de EE. UU.
- Error psicológico de Maduro — Su apuesta central (“no se atreverán”) resultó fatal en un contexto donde Trump buscaba una victoria rápida y simbólica en política exterior.
Consecuencias inmediatas (según el contexto del NYT en febrero 2026)El gobierno interino (liderado por Delcy Rodríguez) ha liberado cientos de presos políticos y aprobado una ley de amnistía bajo presión estadounidense, aunque con restricciones que generan dudas sobre su sinceridad.
- Hay signos de relajamiento autoritario (pruebas de límites a la censura, retorno de opositores del exilio), pero la maquinaria represiva sigue intacta.
- La captura ha impulsado expectativas de inversión petrolera y un alza en precios globales del crudo.
- Debate abierto sobre la legalidad y precedentes de la operación (posible “doctrina Monroe 2.0”).
En resumen, el reporte del New York Times retrata los últimos días de Maduro no como una resistencia heroica o un colapso inevitable por protestas internas, sino como el desenlace de una serie de malos cálculos estratégicos frente a un adversario que, esta vez, sí estuvo dispuesto a cruzar la línea roja. La historia sirve como advertencia sobre los riesgos de subestimar la voluntad de acción de Washington bajo ciertas administraciones.



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