
El gendarme argentino Nahuel Gallo denunció torturas en El Rodeo I tras su liberación. Exigió apoyo internacional para los 24 extranjeros aún presos.
El gendarme argentino Nahuel Gallo ofreció este miércoles una rueda de prensa tras recuperar su libertad el pasado domingo 1 de marzo. El exdetenido calificó la cárcel de El Rodeo I, ubicada en el estado Miranda, como un centro de torturas psicológicas constantes.
Durante sus 448 días en cautiverio, Gallo sufrió abusos que describió con una voz notablemente afectada por los recuerdos del encierro. El funcionario relató que los presos políticos de nacionalidad extranjera vivían en condiciones de aislamiento total sin derecho a visitas o llamadas.
Esta falta de comunicación aumentaba la incertidumbre y el miedo sobre el destino final de cada uno de los internos. Gallo agradeció profundamente a su gobierno y a los familiares de otros detenidos por el apoyo recibido durante este tiempo.
Su testimonio busca visibilizar la realidad de las prisiones venezolanas ante la mirada de la comunidad internacional y las organizaciones de derechos humanos.
El gendarme insistió en que el mundo no debe olvidar a quienes todavía permanecen tras las rejas en condiciones infrahumanas. La liberación de Gallo representa un rayo de esperanza, pero también una denuncia formal sobre el trato degradante en los penales.
El régimen chavista mantuvo al argentino bajo un régimen de angustia diaria donde nadie recibía información sobre su proceso judicial o traslados. Nahuel Gallo recalcó que la incertidumbre es una de las herramientas más crueles utilizadas por los custodios dentro del recinto penitenciario.
Los pensamientos negativos invaden a los reclusos debido a que desconocen qué sucederá con sus vidas al día siguiente. Actualmente, al menos 24 extranjeros permanecen en El Rodeo I esperando una oportunidad para recuperar su libertad y regresar a sus países.
Gallo instó a las organizaciones internacionales y a los medios de comunicación a mantener el foco sobre la crisis humanitaria venezolana.
No bajen los brazos y ayuden a esa gente que sigue sufriendo vejaciones, expresó el gendarme durante su encuentro con la prensa. El testimonio detalla que la presión psicológica es sistemática y busca quebrar la voluntad de los disidentes y extranjeros capturados.
El sobreviviente pidió que su caso sirva como un motor para activar nuevas gestiones diplomáticas en favor de los inocentes. La lucha por la justicia debe continuar hasta vaciar los centros de tortura que operan impunemente en el territorio nacional.
Urgencia por los presos políticos y el cierre de centros de tortura
La denuncia sobre la existencia de centros de tortura en Venezuela pone en alerta a las cancillerías de la región sudamericana.
Nahuel Gallo recordó que la situación de los presos políticos extranjeros es especialmente crítica por la falta de redes de apoyo locales. El gendarme solicitó una vigilancia extrema sobre El Rodeo I y el resto de los recintos penales distribuidos en todo el país.
La comunidad internacional debe exigir transparencia y fe de vida de los ciudadanos que todavía enfrentan maltratos físicos y mentales. Los activistas de derechos humanos consideran que estas declaraciones confirman patrones de criminalización contra ciudadanos de otras nacionalidades por motivos políticos.
La libertad de Gallo fue posible gracias a una compleja red de negociaciones, pero la mayoría de los detenidos carece de ese respaldo. Es imperativo que las democracias del mundo presionen por el cierre definitivo de estos lugares donde la dignidad humana desaparece.
El relato del gendarme sirve como una prueba fehaciente para las investigaciones que cursan en los tribunales penales internacionales actualmente. La reparación para las víctimas solo llegará cuando el Estado venezolano garantice el respeto absoluto a los tratados internacionales vigentes.
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