
21 de diciembre de 2025.- En un discurso durante la Cumbre del MERCOSUR celebrada en Foz de Iguazú, Brasil, el presidente argentino Javier Milei instó a los países miembros del bloque regional a respaldar la presión militar ejercida por Estados Unidos contra el gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela. Milei, conocido por su postura firme contra regímenes socialistas, enfatizó la necesidad de condenar las violaciones democráticas en Venezuela y unirse a los esfuerzos de Washington para “liberar al pueblo venezolano” de lo que describió como un “régimen opresivo”.
El Discurso de Milei en la Cumbre
Durante su intervención el 20 de diciembre, Milei recordó que Venezuela permanece suspendida del MERCOSUR desde 2016 por incumplir la cláusula democrática del bloque. “La Argentina saluda la presión de los Estados Unidos y Donald Trump para liberar al pueblo venezolano”, afirmó el mandatario libertario, refiriéndose al reciente despliegue naval y militar estadounidense en el Caribe, que incluye interceptaciones de buques petroleros sancionados.
Milei instó a sus socios —Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia como asociado— a secundar esta presión, argumentando que el gobierno de Maduro representa una amenaza para la estabilidad regional debido a la crisis humanitaria, el éxodo masivo de venezolanos y las acusaciones de narcoterrorismo.
El presidente argentino también propuso una condena formal del MERCOSUR contra Maduro, alineándose con la política exterior de Trump, quien ha intensificado las sanciones y operaciones contra Caracas desde su regreso a la Casa Blanca. “Es imperativo que el MERCOSUR no permanezca indiferente ante la tiranía”, declaró Milei, destacando la cooperación entre Argentina y EE.UU. en temas de seguridad hemisférica.
Contexto Regional y la Suspensión de Venezuela
Venezuela fue suspendida indefinidamente del MERCOSUR en 2017 por la ruptura del orden democrático, tras elecciones controvertidas y represión a la oposición. A pesar de intentos de reintegración bajo Maduro, el bloque ha mantenido su postura. Milei, quien asumió la presidencia de Argentina en 2023, ha sido un crítico vocal del chavismo, alineando su política exterior con Occidente y rompiendo con la tradición neutral o pro-izquierda de gobiernos anteriores.
Esta cumbre, la primera bajo la presidencia pro tempore de Brasil, también abordó temas comerciales, pero la intervención de Milei sobre Venezuela eclipsó otras discusiones. Analistas señalan que esta llamada podría tensionar las relaciones dentro del MERCOSUR, dado que Brasil bajo Lula ha mantenido un enfoque más diplomático hacia Caracas, aunque con críticas a las irregularidades electorales.
Reacciones Inmediatas
El gobierno venezolano respondió rápidamente, calificando las declaraciones de Milei como “piratería ideológica” y “sumisión al imperialismo yanqui”. Maduro, en un discurso televisado, acusó a Milei de ser un “títere de Trump” y amenazó con acciones legales internacionales.
Por su parte, la oposición venezolana, liderada por figuras como María Corina Machado, aplaudió la posición de Milei, viéndola como un paso hacia mayor aislamiento internacional de Maduro.
En EEUU, el Departamento de Estado elogió las palabras de Milei, destacando la “creciente alianza” entre Buenos Aires y Washington en la lucha contra el autoritarismo en América Latina. Trump, en un post en X, celebró: “¡Gran trabajo, Javier! Juntos liberaremos Venezuela”.
Implicaciones para el Futuro
Esta iniciativa de Milei podría impulsar un debate interno en el MERCOSUR sobre su rol en temas geopolíticos más allá del comercio. Con tensiones crecientes en el Caribe debido a las operaciones navales estadounidenses, expertos prevén que la presión sobre Maduro se intensifique en 2026, posiblemente llevando a negociaciones o un cambio de régimen. Sin embargo, la unidad del bloque podría verse afectada si países como Brasil optan por la cautela.
Milei, con su estilo directo y pro-mercado, continúa posicionando a Argentina como un aliado clave de EEUU en la región, marcando un giro en la diplomacia sudamericana. Esta cumbre subraya cómo la crisis venezolana sigue siendo un punto de fricción continental, con ramificaciones para la migración, la economía y la seguridad.



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