
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, dejó claro este 5 de febrero de 2026 que su mayor preocupación respecto a Venezuela no es el posible regreso de Nicolás Maduro ni de Cilia Flores, sino el fortalecimiento real de la democracia en el país vecino y la mejora de las condiciones de vida de su población.
En una entrevista concedida al portal UOL y replicada por diversos medios brasileños e internacionales, Lula afirmó:
«Esa [la vuelta de Maduro] no es la preocupación principal. La preocupación principal es la siguiente: ¿hay posibilidad de fortalecer la democracia en Venezuela y que los 8 millones de personas que están fuera regresen? ¿Hay condiciones de que la democracia sea efectivamente respetada y que el pueblo pueda participar activamente?».
El mandatario brasileño enfatizó que lo que está en juego es mucho más estructural:
- Respeto efectivo a la democracia
- Participación activa de la población
- Mejora de la calidad de vida
- Generación de empleo
Recuperación de la capacidad productiva de PDVSA (que en su mejor momento llegó a producir 3,7 millones de barriles diarios)
Lula reiteró su posición de que el destino de Venezuela debe ser decidido por los propios venezolanos, sin interferencias externas directas. Aunque condenó la operación militar estadounidense del 3 de enero que resultó en la captura de Maduro y su esposa, evitó centrarse en la figura del exmandatario y optó por poner el foco en el futuro institucional del país.
Contexto de la declaración
La postura de Lula llega en un momento clave: un mes después de la intervención estadounidense, con Delcy Rodríguez como presidenta interina, conversaciones en curso entre actores venezolanos y la administración Trump, y una diáspora de más de 8,4 millones de venezolanos que, según el presidente brasileño, podrían regresar si se generan condiciones de estabilidad y oportunidades.
La declaración también marca una línea clara de Brasil en el escenario regional: priorizar la reconstrucción democrática y económica por encima de cualquier agenda de restauración personal o partidista. Lula defendió así una visión pragmática, centrada en el bienestar de la población venezolana y en evitar que la crisis se convierta en un nuevo foco de inestabilidad en América del Sur.



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