
Washington, 4 de marzo de 2026 – Fuentes cercanas a las conversaciones entre la administración de Donald Trump y el entorno de Raúl Castro indican que la salida del presidente cubano Miguel Díaz-Canel podría estar en discusión como parte de un acuerdo para impulsar reformas económicas y políticas en Cuba.
Según un reporte detallado del Miami Herald, Washington considera a Díaz-Canel, de 65 años, un “obstáculo” para los cambios deseados. Argumenta que tiene una ideología rígida r incapacidad para garantizar acuerdos significativos. El artículo “¿Son contados los días de Díaz-Canel en el poder?” del Miami Herald, que se publicó el 4 de marzo de 2026, habla de contactos discretos. Estos son entre asesores del secretario de Estado Marco Rubio y figuras cercanas a la cúpula militar cubana mantienen abierta la puerta a un posible pacto.
Estas negociaciones incluyen la posibilidad de un alivio gradual de sanciones a cambio de “transformaciones dramáticas” en la economía socialista centralizada, como mayor autonomía para empresas estatales y gobiernos locales.
¿Quién es Díaz-Canel?
Díaz-Canel, designado por Raúl Castro como presidente en 2018 y secretario del Partido Comunista en 2021, ha presidido una era de crisis: desde las protestas masivas del 11 de julio de 2021, donde ordenó confrontar a los manifestantes “por todos los medios necesarios”, hasta el éxodo de casi dos millones de cubanos desde 2020.
Su impopularidad es tal que en la isla se le apoda con un improperio, y expertos como Armando Chaguaceda del GAPAC afirman que “si alguien debe ser sacrificado para cerrar un acuerdo con Trump, claramente no será Raúl Castro”.
Su remoción no sería imposible, pero requeriría un “acuerdo integral para una transformación mayor”, según el economista Ricardo Torres.
Ya iniciaron las conversaciones para la Transición
Las discusiones involucran a Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto y asesor clave de Raúl Castro, quien controla el conglomerado militar GAESA (que maneja el 40% de la economía cubana).
Una reunión en San Cristóbal y Nieves el 26 de febrero de 2026 marcó avances, con Trump proponiendo un “toma de control amistoso” y un diplomático estadounidense declarando que la “dictadura terminará” en 2026.
La posible caída de Díaz-Canel enviaría una “señal fuerte” en medio de la presión internacional, incluyendo el corte de suministros petroleros de Venezuela y México tras la captura de Nicolás Maduro.
Sin embargo, exiliados cubanos temen que EE.UU. acepte concesiones mínimas, manteniendo intactos los pilares del poder castrista.
En resumen, mientras Díaz-Canel urge “transformaciones urgentes” en reuniones recientes, su futuro parece incierto, dependiendo de un delicado equilibrio entre concesiones cubanas y demandas estadounidenses para evitar un colapso total.
Este escenario podría redefinir las relaciones bilaterales, con implicaciones para la estabilidad regional.



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