
La Unión Europea ha aprobado definitivamente un paquete de ayuda financiera de 90.000 millones de euros en forma de préstamo para Ucrania, destinado a cubrir gran parte de sus necesidades presupuestarias y de defensa durante los años 2026 y 2027, según confirmó la Comisión Europea.
Este instrumento, acordado políticamente por los líderes de los 27 en diciembre de 2025, representa aproximadamente dos tercios de la financiación externa que Kiev necesita para mantener operativa su economía y su capacidad militar en el cuarto año completo de la invasión rusa a gran escala.
Superando el bloqueo húngaro: de la disputa energética al desbloqueo jurídico
El principal obstáculo durante meses fue el veto reiterado de Hungría, bajo el gobierno de Viktor Orbán. Budapest condicionó su aprobación a que se resolviera una disputa energética: el supuesto daño sufrido por el oleoducto Druzhba en territorio ucraniano a causa de la guerra, lo que habría interrumpido el tránsito de petróleo ruso hacia la refinería húngara de MOL, generando pérdidas económicas millonarias según las autoridades de Budapest.
Hungría acusó a Ucrania de “chantaje energético” y varios países miembros calificaron la postura de Orbán como “irresponsable”, “electoralista” y contraria al interés colectivo europeo.
Sin embargo, la UE activó mecanismos jurídicos alternativos dentro del marco del Reglamento de Ayuda Macrofinanciera (MFA), permitiendo superar el bloqueo de un único Estado miembro. La Comisión Europea subrayó que “existen diferentes opciones legales para cumplir el compromiso asumido por los líderes” y que “la palabra dada no puede romperse”.
Acuerdos técnicos y mensaje de continuidad
En paralelo, se alcanzaron acuerdos técnicos con apoyo europeo para reparar el tramo ucraniano del oleoducto Druzhba, lo que ayudó a rebajar la tensión energética y facilitó el avance del paquete financiero.
Ursula von der Leyen y la Alta Representante Kaja Kallas insistieron en que este desembolso envía un mensaje inequívoco de unidad y determinación frente a la agresión rusa, a pesar de las fracturas internas que persisten, especialmente con Hungría.
Con estos 90.000 millones de euros, Ucrania gana un margen financiero crítico para sostener tanto la resistencia militar como la estabilidad interna en un contexto de guerra prolongada y desgaste económico extremo.
Este préstamo se convierte en uno de los mayores instrumentos individuales de apoyo concedidos por la Unión Europea a un país tercero en situación de conflicto armado, reforzando el compromiso a largo plazo con Kiev.



Por




Por




