
Chisináu, 12 de enero de 2026 — En una declaración que ha generado fuerte repercusión regional e internacional, la presidenta de la República de Moldavia, Maia Sandu, afirmó que, de celebrarse un referéndum sobre la reunificación con Rumania, su voto sería “a favor”. La mandataria proeuropea explicó que, en el actual contexto geopolítico marcado por la presión rusa y la inestabilidad global, resulta “cada vez más difícil” para un pequeño país como Moldavia preservar su soberanía, democracia y capacidad de resistencia.
Las declaraciones clave en el podcast británico ‘The Rest is Politics’
Las palabras de Sandu fueron pronunciadas en una entrevista para el popular podcast británico ‘The Rest is Politics’, conducido por los exdirigentes Rory Stewart y Alastair Campbell. En la conversación, la presidenta señaló textualmente:
“Si tuviéramos un referéndum, yo votaría por la unificación con Rumania. Porque vemos lo que está ocurriendo a nuestro alrededor. Es cada vez más difícil para un país pequeño como la República de Moldavia sobrevivir, existir como democracia, como país soberano y, por supuesto, resistir a Rusia.”
Sandu reconoció explícitamente que su posición personal no cuenta con mayoría en la sociedad moldava: encuestas recientes indican que solo alrededor de un tercio de la población apoya la unificación, mientras que la adhesión a la Unión Europea cuenta con un respaldo mucho más amplio (como se vio en el ajustado referéndum de 2024, donde un 50,4 % votó a favor de incluir la meta europea en la Constitución).

Contexto histórico y geopolítico: entre la identidad compartida y la amenaza rusa
La idea de unificación remite a la historia común: gran parte del territorio de la actual Moldavia formó parte de Rumania entre 1918 y 1940, antes de ser anexada por la Unión Soviética. A finales de los años 80, durante el movimiento de renacimiento nacional, cientos de miles de personas salieron a las calles en apoyo a la idea de unión, aunque nunca se llegó a realizar un referéndum.
Hoy, Moldavia —con una población de unos 2,4 millones de habitantes, mayoría rumano-hablante y una minoría rusófona— enfrenta constantes acusaciones de interferencia rusa: campañas de desinformación, manipulación electoral y presión híbrida, especialmente a través del enclave separatista de Transnistria, donde permanecen tropas rusas.
Sandu, reelegida en 2024 y con su partido proeuropeo consolidado tras las elecciones parlamentarias de septiembre de 2025, ha hecho de la integración a la UE el eje central de su política exterior, considerando este camino “mucho más realista” que la unificación inmediata.

Reacciones y perspectivas
La declaración ha sido bien recibida en sectores proeuropeos y unionistas tanto en Moldavia como en Rumania, pero ha generado críticas de fuerzas prorrusas y sectores que defienden la identidad estatal moldava independiente. Analistas destacan que, aunque la unificación con Rumania implicaría automáticamente la entrada en la UE y la OTAN, el bajo apoyo popular actual hace improbable un referéndum en el corto plazo.
Con Moldavia avanzando en las negociaciones de adhesión a la Unión Europea (estatus de candidato desde 2022), la posición de Sandu refuerza su narrativa de que, en un mundo cada vez más hostil, la supervivencia de pequeñas democracias como la suya depende de integrarse en estructuras de seguridad y prosperidad más amplias. Por ahora, el camino prioritario sigue siendo Bruselas, pero la puerta a la unión con Bucarest queda abierta en el imaginario geopolítico de la presidenta moldava.



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