
BOGOTÁ, 3 de mayo de 2026. –El presidente Gustavo Petro manifestó su rechazo absoluto a una posible intervención militar de Estados Unidos en Cuba. A través de sus redes sociales, el mandatario colombiano advirtió que cualquier acción bélica contra la isla caribeña no será vista como un evento aislado, sino como un ataque directo contra toda la región.
“Zona de Paz” vs. “Amenazas Militares”
La declaración de Petro surge tras las recientes amenazas del presidente estadounidense Donald Trump, quien en un evento en Florida sugirió la posibilidad de desplazar el portaaviones USS Abraham Lincoln hacia las costas cubanas para forzar un cambio de régimen.
“No estoy de acuerdo con una agresión militar a Cuba porque eso es una agresión militar a Latinoamérica”, escribió Petro. “Dijimos que el Caribe es una zona de paz y eso debe respetarse. Son los cubanos y cubanas los únicos dueños de su país”.
Defensa de la soberanía y no intervención
Para el líder colombiano, la estabilidad del continente depende estrictamente del respeto a la autodeterminación de los pueblos. Petro enfatizó que el tiempo de las invasiones en el hemisferio debe quedar en el pasado, calificando a América como el “continente de la libertad”.
Los puntos centrales de la postura de Petro:
Autodeterminación: Insistió en que los asuntos internos de Cuba deben ser resueltos exclusivamente por los cubanos, sin injerencia extranjera.
Rechazo a la imposición: Afirmó que la paz en las Américas solo es posible si ninguna nación intenta imponer su voluntad o sistema sobre las demás.
Homenaje histórico: Cerró su pronunciamiento rindiendo honor a José Martí, vinculando la resistencia cubana con la historia de las repúblicas libres y soberanas del Caribe.
Un tablero regional dividido
La respuesta de Bogotá se suma a la de otros líderes regionales que ven con preocupación el endurecimiento de la política de la Casa Blanca, que desde enero de 2026 ha incluido bloqueos petroleros y una narrativa de “emergencia nacional” respecto a Cuba.
Mientras que figuras del Congreso estadounidense, como el senador Marco Rubio, defienden la presión máxima alegando riesgos a la seguridad nacional por la presencia de inteligencia extranjera en la isla, Petro se alinea con la doctrina de no intervención, buscando evitar que el Caribe se convierta nuevamente en un escenario de confrontación global.



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