
A tres meses de los devastadores sismos en la costa venezolana, la tragedia persiste para decenas de familias en La Guaira. Equipos de rescate y voluntarios mantienen activas las labores de búsqueda entre las ruinas de las estructuras colapsadas.
Cristian Verdú, de 23 años, intenta recuperar los restos de su madre y de su primo en el edificio Jurel, ubicado en Playa Grande. El joven sobrevivió por encontrarse en Naiguatá durante el evento telúrico. Tras semanas acampando en el sitio, enfrentó riesgos estructurales junto a los rescatistas de la brigada Topos Mexicanos. Aunque cerró la campaña pública en redes sociales por falta de recursos, sostiene que la búsqueda continúa.
Campamentos entre escombros e inundaciones en Tanaguarena
Una angustia similar aqueja a los sobrevivientes en Residencias Caribe, Tanaguarena. Angie Sojo aguarda por la recuperación del cuerpo de su esposo, Gustavo Adolfo Riascos Gómez, sepultado en el área del estacionamiento. Sojo vive en un campamento improvisado junto a otros vecinos y rescatistas.
Las maniobras técnicas enfrentan complicaciones severas por la acumulación de aguas subterráneas en los niveles inferiores de las torres derrumbadas. La comunidad utiliza bombas de achique para extraer el líquido y facilitar el avance de las cuadrillas. Los allegados expresan dolor al presenciar la extracción de otros cuerpos, mientras aguardan una respuesta para despedir a sus seres queridos.
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