
El personal de enfermería del municipio Simón Planas, en el estado Lara, alzó su voz de protesta este jueves frente al Hospital Armando Velázquez Mago. Los profesionales de la salud se unieron al llamado nacional del Colegio de Enfermería para denunciar la precariedad de sus ingresos mensuales. Bajo la consigna “solo de vocación no se vive”, los manifestantes exigieron un ajuste salarial que permita cubrir la canasta básica familiar. La jornada cívica integró a diversos gremios del sector público que enfrentan la misma crisis económica en la región larense.
Colapso de servicios y deficiencias estructurales
A pesar de contar con insumos médicos, el personal denunció graves fallos en la infraestructura del centro asistencial de Sarare. Las enfermeras señalaron que la falta de una planta eléctrica funcional convierte las áreas de trabajo en espacios sofocantes durante los constantes cortes de luz. “Quedamos atrapados en un asador cada vez que fallan el suministro eléctrico”, explicaron las trabajadoras durante la concentración. Además, informaron que las áreas de hospitalización permanecen inhabilitadas, obligando al personal a costear productos de limpieza para mantener las condiciones mínimas de higiene.
Crisis de traslados y alerta gremial
La operatividad del hospital también enfrenta una crisis por la falta de transporte especializado para las emergencias. Actualmente, el centro depende de una unidad prestada por la Gobernación de Lara debido a que la ambulancia propia permanece en reparación. Las manifestantes advirtieron que el modelo salarial actual atenta contra la dignidad del trabajador venezolano y se asemeja a sistemas de bajos ingresos extranjeros. El gremio de enfermería aseguró que mantendrá las acciones de calle hasta obtener respuestas concretas de las autoridades regionales sobre sus peticiones laborales.
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