
Washington, 28 de abril de 2026.- En una entrevista con la cadena Fox News este lunes 27 de abril de 2026, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, descartó de forma tajante la propuesta que Irán habría transmitido a Washington a través de mediadores paquistaníes para reabrir el Estrecho de Ormuz. Rubio acusó a Teherán de no querer abrir realmente la vía marítima internacional, sino de pretender convertirla en un corredor controlado por ellos, donde se exija coordinación, permiso y pago bajo amenaza de ataque.
Las palabras exactas de Marco Rubio
“Lo que ellos [Irán] quieren decir con abrir el Estrecho de Ormuz es que, sí, el Estrecho está abierto, siempre y cuando coordines con Irán y obtengas nuestro permiso o te haremos explotar, y nos pagarás. Eso no es abrir el Estrecho. Esas son vías fluviales internacionales, no pueden normalizarse ni podemos tolerar un sistema en el que Irán decida quién puede usar una vía fluvial internacional y cuánto tienes que pagarles por usarla.”
Con esta declaración, Rubio dejó claro que Estados Unidos no aceptará que Irán imponga un “sistema de peaje” disfrazado de reapertura. Según el secretario de Estado, cualquier acuerdo debe garantizar el paso libre y seguro para el tráfico marítimo internacional, sin que Teherán pueda decidir quién transita ni cobrar tarifas bajo amenaza militar.
Contexto: el Estrecho de Ormuz y su importancia estratégica
El Estrecho de Ormuz es uno de los puntos marítimos más críticos del mundo. Conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y el Océano Índico. Por allí transita aproximadamente el 20-25% del petróleo y el gas natural licuado que se comercializa a nivel global. Cualquier interrupción o control selectivo tiene impacto inmediato en los precios de la energía mundial y en la economía de decenas de países, especialmente en Europa, Asia y Estados Unidos.
En el marco de las tensiones recientes entre Irán y Occidente (incluyendo el conflicto en curso y las negociaciones paralizadas), Irán ha utilizado su posición geográfica como herramienta de presión. Históricamente, Teherán ha amenazado con cerrar el estrecho en respuesta a sanciones o acciones militares, lo que Rubio ha calificado en otras ocasiones como un “arma nuclear económica”.
La propuesta iraní y la respuesta de Washington
Según reportes, Irán ofreció reabrir el estrecho a cambio de que Estados Unidos levantara el bloqueo naval y pusiera fin a las hostilidades actuales, posponiendo además las conversaciones sobre su programa nuclear. Sin embargo, la condición implícita —mantener control efectivo sobre quién pasa y bajo qué términos— fue rechazada de inmediato por la administración Trump.
Rubio enfatizó que esta interpretación iraní no representa una verdadera apertura, sino una normalización del chantaje: “coordina con nosotros, páganos o te atacamos”. Para Washington, esto viola el derecho internacional que considera al Estrecho de Ormuz como vía fluvial internacional, donde ningún país puede imponer restricciones unilaterales ni tasas de tránsito.
Implicaciones más amplias
La postura firme de Marco Rubio refleja varios principios clave de la política exterior de la actual administración:
- Libertad de navegación: Defender el principio de que las vías marítimas internacionales deben permanecer abiertas sin interferencias coercitivas.
- No proliferación nuclear: Cualquier acuerdo debe impedir que Irán avance hacia un arma nuclear, algo que el presidente Trump ha señalado como objetivo central.
- Presión multilateral: Rubio ha mencionado en ocasiones anteriores que no solo Estados Unidos, sino una coalición internacional (incluyendo países asiáticos y europeos dependientes del petróleo del Golfo) debe estar preparada para garantizar la reapertura del estrecho “de una forma u otra”.
El rechazo a la propuesta iraní deja las negociaciones en un punto delicado. Mientras Irán busca aliviar la presión económica y militar que enfrenta, Estados Unidos insiste en que cualquier solución pase por el respeto pleno al derecho internacional y la eliminación de la amenaza nuclear.
Conclusión
Las declaraciones de Marco Rubio en Fox News son un recordatorio claro: Estados Unidos no está dispuesto a legitimar un modelo en el que un régimen como el iraní convierta una arteria vital del comercio mundial en su propio feudo de extorsión. “Eso no es abrir el Estrecho”, dijo Rubio. Es, simplemente, intentar cobrar peaje bajo amenaza.
En un mundo donde la seguridad energética es cada vez más estratégica, la defensa de las vías marítimas internacionales sigue siendo una línea roja para Washington. El futuro del Estrecho de Ormuz, y con él la estabilidad de los mercados globales de energía, dependerá en gran medida de si Irán acepta reglas que el resto del mundo considera básicas: libre tránsito sin chantajes ni peajes revolucionarios.



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