
La decisión de suspender los vuelos semanales de Caribbean Airlines entre Puerto España y Caracas, operativos desde mayo de 2023, responde a presiones directas de la primera ministra.
La llegada de Kamla Persad-Bissessar al gobierno de Trinidad y Tobago ha transformado radicalmente las relaciones con Venezuela.
Su abierta oposición al presidente Nicolás Maduro ha generado fricciones que impactan sectores clave, como la aviación comercial.
La decisión de suspender los vuelos semanales de Caribbean Airlines entre Puerto España y Caracas, operativos desde mayo de 2023, responde a presiones directas de la primera ministra, según fuentes del sector.
Este servicio, impulsado por acuerdos energéticos como el proyecto Dragón, respaldado por una licencia del Departamento del Tesoro de EE. UU., pierde ahora su continuidad.
La medida refleja un cambio drástico en la política exterior trinitense, alejándose del acercamiento que promovió el ex primer ministro Keith Rowley.
Tensión política impacta la conexión aérea
Persad-Bissessar, en apenas cuatro meses, ha roto con la cooperación previa entre ambos países. Su postura de confrontación directa con Maduro incluye un acercamiento al gobierno de EE. UU. en temas como el combate al narcotráfico y el respaldo al presidente guyanés, Irfaan Alí, en la disputa por el Esequibo.
Estas decisiones han llevado a Caribbean Airlines a suspender su ruta a Caracas, argumentando que las condiciones actuales no favorecen su operación. Sin embargo, la aerolínea mantuvo vuelos chárter a Porlamar durante julio y agosto, atrayendo turistas trinitenses a Margarita.
Un Giro que afecta la cooperación regional
El proyecto Dragón, pilar de los acuerdos gasíferos entre Venezuela y Trinidad, enfrenta ahora incertidumbre. La suspensión de vuelos de Caribbean Airlines simboliza el deterioro de la relación bilateral.
Persad-Bissessar prioriza alinear su política con Washington y Georgetown, lo que limita las operaciones comerciales con Caracas. Aunque los vuelos chárter a Margarita muestran que el turismo persiste, la ausencia de la ruta regular Puerto España-Caracas complica la conectividad.
Este cambio no solo afecta a los viajeros, sino que también envía un mensaje político claro: Trinidad y Tobago redefine su posición en la región, marcando distancia con el gobierno venezolano.
Con información de Agencias
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