
Más de 7,5 millones de bolivianos acuden este domingo a las urnas para elegir presidente, vicepresidente y legisladores en un ambiente electoral tenso, cargado de acusaciones mutuas y una fuerte campaña por el voto nulo.
La jornada promete definir el rumbo político del país, con una oposición fortalecida y un oficialismo debilitado por divisiones internas.
La alianza Unidad, liderada por el empresario Samuel Doria Medina, denunció una campaña sucia en su contra, acusando al Gobierno de Luis Arce de intentar vincularlo con supuestos fraudes.
El Ejecutivo rechazó estas afirmaciones y llamó a los candidatos a mantener la responsabilidad durante el proceso electoral.
Denuncias de campaña sucia intensifican la contienda
Doria Medina, uno de los favoritos según encuestas, enfrenta señalamientos que buscan desprestigiar su candidatura.
Su equipo asegura que el Gobierno utiliza tácticas desleales para debilitar a la oposición. Las autoridades, por su parte, instan a la calma y garantizan transparencia en los comicios. La polarización crece mientras los votantes evalúan opciones en un contexto de desconfianza hacia las instituciones.
Evo Morales y el impulso al voto nulo
Desde el Trópico de Cochabamba, Evo Morales, inhabilitado para postularse, promueve el voto nulo, argumentando que ningún candidato representa los intereses populares.
Sus seguidores podrían generar disturbios en zonas como Villa Tunari, donde él votará. Las autoridades electorales refuerzan la seguridad para evitar altercados y garantizar el desarrollo normal de la jornada.
Oposición lidera las encuestas electorales
Las encuestas posicionan a Doria Medina y Jorge “Tuto” Quiroga como principales contendientes, con posibilidades de forzar una segunda vuelta. Esta situación podría marcar el regreso de la oposición al poder tras casi dos décadas de dominio del Movimiento al Socialismo (MAS).
El oficialismo, representado por Eduardo del Castillo, apenas logra un 3 % de intención de voto, reflejando una crisis interna que amenaza su continuidad.
Un futuro político en juego
La división del MAS y el auge opositor dibujan un escenario electoral competitivo. Los bolivianos decidirán si apuestan por el cambio o respaldan la continuidad de un proyecto político debilitado. La jornada electoral, bajo la lupa internacional, será clave para medir la estabilidad democrática del país.
Con información de Agencias
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