
El candidato a vicepresidente de Colombia, junto a Abelardo de la Espriella, es viral estos días porque advirtió que tienen la intención de reducir los 19 ministerios que tiene actualmente Colombia a solo 9. El anuncio ha generado revuelo en el oficialismo actual, pues significaría que muchos de esos ministerios, cargados de buenas intenciones pero inútiles, pasarán a la historia.
Como referente de ese recorte, los analistas citan a Milei en Argentina, donde el hombre de la motosierra recortó el gasto público dejando solo 8 ministerios. Pero siendo justos, la idea de Milei no es una genialidad, sino la aplicación de un simple modelo financiero recomendado por el liberalismo económico clásico.
Ludwig Erhard en Alemania, luego de la Segunda Guerra Mundial, aplicó esa estrategia de recorte y austeridad, misma que permitió que los recursos aportados por los aliados para la reconstrucción sirvieran para reactivar la producción nacional.
Pero todo esto es historia de otros lares. Lo que nos debe inspirar la observación de estas ideas en otros países es la interrogante: ¿Y cuándo van a recortar los ministerios en Venezuela?
El caso nuestro es digno de estudio. Y dudo que luego de uno se entienda en qué estaban pensando los gobernantes que nos llevaron a tener 32 ministros. Cuando Chávez ganó la presidencia, una de sus promesas era que reduciría el gasto público para mejorar la economía. Pero en vez de cumplir, se volvió loco con los recursos extraordinarios que generó para Venezuela la subida del petróleo por el 11 de septiembre y la guerra de EE. UU. contra el Talibán e Irak.
Hoy seguimos atrapados en esos 30 ministerios, y nuestros expertos económicos huyen al tema, sabiendo que los lincharían mediáticamente si proponen el despido masivo de miles de funcionarios públicos. Pero alguien le tiene que poner el cascabel al gato. ¿Será María Corina Machado? Lo dudo. Tengo que verlo antes.
Mi conclusión en este tema es simple: hay que reducir el número de ministerios sí o sí. Los despedidos deberían ingresar a un programa nacional para el emprendimiento. Los que queden como funcionarios públicos deberían demostrar que son realmente útiles. Y el país entero debería iniciar el duro proceso de cambiar la mentalidad socialista, porque medio país critica a Maduro y a Chávez por ser socialistas, pero siguen creyendo que vender un kilo de harina PAN a 1000 dólares es un delito.
¿Y seguro usted es uno de los que tampoco lo entienden?
Saverio Vivas es un activista político y social venezolano con más de 20 años de trabajo en los sectores populares de Caracas. Miembro del Centro de Estudios Estratégicos Democracia e Inclusión (CEEDI) – Correo: Gladmar@gmailcom
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