Pacto de gobernabilidad

Ángel Godoy | Venezuela rumbo a un pacto de gobernabilidad

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La historia nos obliga a construir un pacto hacedor de futuro, a través de un proyecto de país, viable y sostenible en el tiempo.

No solo quienes vivimos los rigores de una cárcel en tiempos de autocracia hemos transitado el infierno que supone la inhumana bota del poder. También todo un país ha sido obligado a sufrir a razón de los intereses de un minúsculo sindicato estimulador de la violencia enquistado en el nauseabundo olimpo de la Avenida Urdaneta. Hoy se invoca a la iniciativa unificadora de criterios alrededor de nuestras coincidencias, para que, el tiempo que se nos presenta ahora, nos permita atemperar las diferencias con conciencia conciliatoria, y desde allí, construir un pacto hacedor de futuro, a través de un proyecto de país, viable y sostenible en el tiempo.

Es obvio que la unificación de los factores de oposición en Venezuela enfrenta un escenario marcado por desafíos históricos y políticos. La persistente confrontación con un chavismo que, aunque moribundo, sigue consolidando su poder mediante maniobras jurídicas, control institucional y manipulación del aparato estatal, requiere que estos factores opositores adopten una estrategia de unificación, coordinada y basada en principios democráticos sólidos. Solo así podrán aspirar estimular una movilización ciudadana significativa que cambie el rumbo del país.

El 3E fue el gran detonante

Dicho esto, y a propósito de los acontecimientos de aquella madrugada del 3 de enero de 2026, no hay duda alguna que el país entero vive un momento de gran expectativa, una oportunidad de oro que podría sentar las bases para la reconstrucción nacional que todos merecemos. Es imperante recordar las consecuencias políticas inmediatas que produjeron la salida del poder de Nicolás Maduro, que muy lamentablemente se dio a manos de una acción de fuerza extranjera y no por la voluntad ciudadana expresada el pasado 28 de julio de 2024.

La historia y los pactos de gobernabilidad

Históricamente, los movimientos de oposición en contextos autoritarios o semi-autoritarios han tenido que aprender que la fragmentación favorece a los regímenes en el poder. Desde la caída del Muro de Berlín hasta los procesos de transición en América Latina, la historia demuestra que la unidad de los actores democráticos, en torno a un programa común, es la clave para desafiar y eventualmente superar los obstáculos estructurales impuestos por la autocracia dominante. En Venezuela, esto implica que los sectores democráticos deben consolidar una plataforma electoral multifactorial, que incluya diversos sectores sociales, ideologías y movimientos cívicos, con un acuerdo claro sobre los principios éticos, democráticos y de respeto a los derechos humanos, que garantice pluralidad, equilibrio y gobernabilidad.

Que renuncien las autoridades del CNE

Desde el punto de vista politológico, la estrategia debe centrarse en fortalecer las instituciones y promover una agenda que garantice condiciones justas para la competencia electoral. Esto incluye no solo la exigencia de cambios de autoridades del CNE, sino también la movilización social comprometida con la ciudadanía, la presión internacional y la denuncia permanente de las maniobras del chavismo para manipular a juicio y conveniencia los procesos electorales. La historia también señala que la presión internacional, cuando se combina con una oposición unificada, puede ser muy decisiva. Sin embargo, esa presión debe ser coordinada, respetuosa del marco democrático, y orientada a garantizar condiciones equitativas, sin injerencias que puedan ser interpretadas como apoyo parcial.

EEUU debe ser garante de la igualdad de condiciones

En este contexto, la tutela de Estados Unidos y la comunidad internacional es crucial. La Administración estadounidense debe actuar como garante de la igualdad de condiciones, promoviendo el respeto a los derechos políticos, supervisando el proceso y apoyando la observación internacional. La inhabilitación de líderes opositores, muchas veces motivada por intereses políticos, debe ser abolida con firmeza, promoviendo la justicia y la legalidad, y evitando que se convierta en un mecanismo de exclusión arbitraria. La comunidad internacional debe presionar para que se respeten los derechos de todos los candidatos y se garantice un proceso transparente y justo que genere confianza en los electores.

Garantizar un gobierno plural

Es así pues que, los sectores de oposición deben priorizar la gobernabilidad post-electoral. Esto implica prepararse para gestionar un gobierno de transición con una institucionalidad fortalecida y en diálogo permanente con la sociedad civil. La creación de mecanismos de control y equilibrio, como auditores independientes y tribunales electorales confiables, es esencial para evitar la concentración de poder y garantizar un gobierno representativo, plural y legítimo.

El chavismo no debe ser borrado del mapa

En suma, la oposición venezolana necesita una estrategia unificada basada en principios verdaderamente democráticos, que comprenda que el chavismo no debe ser borrado del mapa, respaldada por la comunidad internacional, y orientada a construir un proceso electoral transparente y justo. Solo así podrán aspirar a una victoria que permita la recuperación de la democracia en Venezuela de forma mayoritaria e inexpugnable.

Para todo lo demás, debe haber justicia…

Es claro para todos, que para que esto cobre forma potable para los venezolanos y la región, la justicia transicional emerge como puente de paz, disipando la violencia que ha marcado nuestra historia. Es en ese camino de reconciliación y verdad donde Venezuela encuentra su esperanza, donde la lucha colectiva se transforma en un acto de amor por la nación. La justicia no es solo castigo, sino reparación y construcción de un futuro digno, que permita sanar heridas abiertas. Solo con un espíritu de unidad, con la fuerza del pueblo y la mirada puesta en el bien común, podremos sembrar un nuevo amanecer. La justicia transicional nos llama a levantarnos, a luchar con esperanza y a creer en la posibilidad de un país donde la paz sea la bandera de todos.

Ing. Angel Godoy: Analista y articulista de la Plataforma comunicacional Punto de Corte. Miembro del Centro de Estudios Estratégicos Democracia e Inclusión (CEEDI).

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