
La tensión en las rutas marítimas más estratégicas del mundo alcanzó un nuevo pico este miércoles. La agencia de Operaciones Comerciales Marítimas de Reino Unido (UKMTO) registró dos ataques armados contra embarcaciones de carga en las inmediaciones del estrecho de Ormuz.
Estos incidentes ocurren en un momento de extrema volatilidad diplomática, apenas horas después de que se anunciara una prórroga en el cese de hostilidades entre Washington y Teherán. El organismo británico advirtió sobre “altos niveles de actividad” militar en la zona e instó a las tripulaciones a extremar las medidas de seguridad.
Ataques a tiros cerca de las costas de Irán y Omán
El primer incidente reportado involucró a una lancha armada de la Guardia Revolucionaria iraní (IRGC), que abrió fuego contra un buque portacontenedores a 15 millas náuticas al noreste de Omán. Según la UKMTO, el ataque se produjo sin contacto previo por radio y causó daños de consideración en el puente de mando de la embarcación.
Horas más tarde, se notificó un segundo evento a solo ocho millas de la costa iraní, donde un buque de carga saliente fue atacado a tiros y quedó detenido en el agua, aunque en este último caso no se registraron heridos ni daños materiales de gravedad.
La postura de Donald Trump y el bloqueo naval
Estos ataques se producen en un contexto político contradictorio. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, decidió finalmente prorrogar de manera indefinida el alto el fuego que vencía este miércoles para favorecer las negociaciones con Irán.
Sin embargo, el mandatario fue enfático al declarar que mantendrá el bloqueo naval total. Según datos del Comando Central estadounidense, esta medida de presión ha logrado paralizar el 90 % del comercio marítimo iraní durante los últimos diez días, una situación que Teherán ha calificado como un acto de guerra económica.
Incertidumbre en el comercio marítimo global
La persistencia de las agresiones en el estrecho de Ormuz pone en duda la efectividad de la tregua anunciada por la Casa Blanca. Mientras la diplomacia intenta abrir canales de diálogo, la realidad en el mar muestra una escalada de hostilidades que amenaza la estabilidad del suministro energético mundial.
Las agencias internacionales de monitoreo mantienen la alerta máxima, mientras que las navieras evalúan rutas alternativas para evitar la zona de conflicto, lo que podría derivar en un incremento de los costos logísticos y del precio del crudo en los mercados internacionales.
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