
Lima, 13 de abril de 2026. – Tras una jornada electoral marcada por retrasos logísticos y la ampliación extraordinaria de la votación hasta este lunes, los resultados preliminares de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) confirman que ningún candidato alcanzó el 50% + 1 necesario para ganar en primera vuelta. Perú volverá a las urnas el 7 de junio de 2026 para definir a su próximo presidente en un balotaje entre dos figuras del espectro conservador y de derecha: Keiko Fujimori (Fuerza Popular) y Rafael López Aliaga (Renovación Popular).
Con aproximadamente el 55% de las actas procesadas (alrededor de 51.105 de 92.766 actas totales), los resultados oficiales de la ONPE muestran la siguiente tendencia en la elección presidencial:
- Keiko Fujimori (Fuerza Popular): alrededor del 16,9% – 17,1% de los votos válidos.
- Rafael López Aliaga (Renovación Popular): alrededor del 14,5% – 15%.
- Jorge Nieto (centrista): cerca del 12% – 13%.
- Otros candidatos relevantes (como Roberto Sánchez, Ricardo Belmont y otros) se reparten el resto de los sufragios en una votación altamente fragmentada.
Tanto los conteos rápidos de Ipsos/Transparencia como el escrutinio oficial coinciden en que la diferencia entre los dos primeros lugares es estrecha, pero suficiente para proyectar un balotaje Fujimori vs. López Aliaga. Keiko Fujimori buscaría su cuarta oportunidad de llegar a Palacio de Gobierno (tras perder en 2011, 2016 y 2021), mientras que López Aliaga, exalcalde de Lima y figura ultraconservadora, representa una opción más radical dentro del mismo espectro ideológico.
Una elección atípica y caótica
La jornada del domingo 12 de abril se vio afectada por problemas logísticos graves: cientos de mesas (principalmente en Lima Sur) no recibieron material electoral a tiempo. El Jurado Nacional de Elecciones (JNE) dispuso una ampliación extraordinaria para este lunes 13 de abril (7:00 a.m. a 6:00 p.m.) en más de 200 mesas afectadas y dos en el extranjero. A pesar de ello, la ONPE continuó procesando actas durante la noche y la madrugada, logrando superar el 50% de avance.
Esta fue la elección presidencial con mayor número de candidatos en la historia reciente del Perú (más de 35 postulantes), lo que contribuyó a la fragmentación del voto y confirmó que ningún aspirante lograría imponerse en primera vuelta.
Además de la presidencia y vicepresidencias, los peruanos eligieron a 60 senadores y 130 diputados para el nuevo Congreso bicameral (restaurado después de más de cuatro décadas) y representantes ante el Parlamento Andino. Los resultados parlamentarios también muestran un Congreso probablemente fragmentado, con Fuerza Popular y Renovación Popular como fuerzas relevantes.
¿Qué significa este resultado?
- Polarización en la derecha: El balotaje entre dos candidatos conservadores refleja el cansancio de una parte importante del electorado con la inestabilidad política de los últimos años (ocho presidentes en una década) y un rechazo a opciones de izquierda o centro-izquierda más tradicionales.
- Desafíos para el próximo gobierno: Quien gane el 7 de junio asumirá el 28 de julio de 2026 en un contexto de alta polarización, desconfianza ciudadana y un Congreso dividido. Temas como la economía, la seguridad ciudadana, la lucha contra la corrupción y la gobernabilidad serán centrales en la campaña de segunda vuelta.
- Legitimidad del proceso: A pesar de los problemas logísticos del domingo, las organizaciones como Transparencia y observadores internacionales han destacado el esfuerzo del JNE y la ONPE por garantizar el derecho al voto de los afectados.
Los resultados definitivos se conocerán en los próximos días una vez que se procesen todas las actas, incluyendo las de la jornada complementaria de este lunes. Mientras tanto, ambos candidatos ya se preparan para una campaña de segunda vuelta que promete ser intensa y cargada de contrastes dentro del mismo sector político.
Perú cierra así una primera vuelta histórica por su fragmentación y sus complicaciones operativas, pero abre un nuevo capítulo decisivo: el 7 de junio los peruanos elegirán no solo a su presidente, sino el rumbo del país para el periodo 2026-2031.



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