
La estructura de poder que rodea al empresario Alex Saab sufre una fractura definitiva dentro de la administración venezolana. El Ejecutivo Nacional formalizó la destitución de Camilla Fabri, esposa de Saab, de sus funciones en la Gran Misión Vuelta a la Patria. Esta decisión ocurre en un contexto de absoluto hermetismo y reconfiguración de las piezas políticas que alguna vez defendieron al “diplomático” ante la justicia internacional.
Fuentes cercanas al Palacio de Miraflores confirman que la salida de Fabri no es un hecho aislado. La medida coincide con informes que ubican a Alex Saab detenido en El Helicoide, la sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN). Tras su mediática liberación desde Estados Unidos, el protagonismo del empresario se desplomó, terminando aparentemente bajo custodia de quienes antes lo llamaban héroe nacional.
El desmantelamiento del aparato de propaganda
El declive de la pareja Fabri-Saab acompaña el desmoronamiento de la red comunicacional que los sostuvo. Pedro Carvajalino, principal impulsor de la defensa mediática de Saab, perdió influencia de forma drástica en las últimas semanas. El aparato de propaganda, que invirtió millones de dólares en campañas internacionales, cesó sus operaciones casi por completo, dejando a la pareja sin el escudo de opinión pública que los protegía.
Informaciones recientes de agencias internacionales sugieren que Estados Unidos mantiene una presión constante sobre el caso. Existen reportes sobre una nueva solicitud de extradición contra Saab, lo que habría acelerado su aislamiento por parte del gobierno venezolano. La administración de Maduro parece marcar distancia para evitar nuevos conflictos diplomáticos con Washington en un año de alta tensión política.
Un cambio de rumbo en las misiones sociales
La Gran Misión Vuelta a la Patria, diseñada para el retorno de migrantes, era el último reducto de poder oficial para Fabri. Su destitución representa el fin de la relevancia política de la pareja en la gestión pública. Analistas sugieren que el oficialismo busca “limpiar” su imagen de figuras vinculadas a procesos judiciales externos.
La caída de los Saab refleja la fragilidad de las lealtades en los círculos de poder. Mientras el destino judicial de Alex Saab sigue en el aire, su esposa pierde el fuero y la visibilidad que le otorgaban los cargos públicos. Este movimiento debilita la narrativa que el chavismo construyó durante años sobre la supuesta persecución política contra el empresario barranquillero.
Fuentes: Punto de Corte, Infobae, Alberto News, El Nacional.
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