
Lima, 17 de febrero de 2026 — En una sesión extraordinaria cargada de tensión, el Congreso de la República aprobó este martes la destitución del presidente interino José Jerí, quien apenas había ocupado el cargo durante cuatro meses. Con 75 votos a favor, 24 en contra y 3 abstenciones, el Parlamento declaró la vacancia de la presidencia, sumiendo al país en una breve acefalía ejecutiva y marcando el octavo cambio de mandatario en menos de una década.
El contexto de la crisis
José Jerí asumió la presidencia el 10 de octubre de 2025, tras la destitución de Dina Boluarte (quien gobernó desde 2022 hasta 2025). Boluarte fue vacada por el Congreso bajo la figura de “incapacidad moral permanente”, principalmente por su gestión ante la creciente inseguridad ciudadana, acusaciones de corrupción y otros señalamientos que erosionaron su apoyo parlamentario.
Como presidente del Congreso en ese momento, Jerí —un abogado derechista de 39 años— juramentó automáticamente como jefe de Estado interino, con el mandato de conducir el país hasta el 28 de julio de 2026, fecha en que asumiría el ganador de las elecciones generales programadas para abril.
Sin embargo, su gestión duró solo 130 días. La gota que colmó el vaso fue una investigación preliminar abierta por la Fiscalía en enero de 2026 por presunto tráfico de influencias y corrupción, relacionada con reuniones secretas (no declaradas oficialmente) con empresarios chinos de dudosa reputación. Estos encuentros, conocidos en algunos medios como parte del llamado “Chifagate”, generaron cuestionamientos sobre transparencia, idoneidad y posibles conflictos de interés en el manejo de relaciones diplomáticas y económicas.
La moción y el debate
El Pleno extraordinario debatió varias mociones de censura contra Jerí en su doble rol de presidente de la República y del Congreso. Las acusaciones principales incluyeron:
- Inconducta funcional
- Falta de idoneidad para ejercer el cargo
- No informar oportunamente sobre reuniones con inversionistas extranjeros
- Debilitamiento de la imagen institucional en medio de una crisis de seguridad persistente
Tras un debate acelerado y maniobras para evitar dilaciones, la votación resultó en su remoción. Fernando Rospigliosi, titular encargado de la Mesa Directiva del Congreso, anunció formalmente:
“La mesa directiva declara la vacancia del cargo de presidente del Congreso de la República y en consecuencia se encuentra vacante el cargo de Presidente de la República”.
Consecuencias inmediatas
Con la destitución, Perú quedó sin presidente por al menos 24 horas, una situación inédita en los últimos episodios de crisis. El Congreso acordó reunirse el miércoles 18 de febrero a las 18:00 horas para elegir a un nuevo presidente del Legislativo, quien —por sucesión constitucional— asumirá inmediatamente la presidencia interina hasta el 28 de julio de 2026.Esta decisión profundiza la percepción de fragilidad institucional en el país. Desde 2016, Perú ha visto desfilar presidentes como Pedro Pablo Kuczynski, Martín Vizcarra, Manuel Merino, Francisco Sagasti, Pedro Castillo, Dina Boluarte y ahora José Jerí, todos interrumpidos antes de concluir su periodo.
¿Qué sigue para Perú?
A menos de dos meses de las elecciones generales de abril de 2026, el nuevo presidente interino enfrentará el desafío de garantizar estabilidad mínima, mantener el calendario electoral y manejar una economía afectada por la incertidumbre política. Analistas advierten que la sucesión exprés podría influir en la campaña y en la percepción ciudadana sobre las instituciones.
Mientras tanto, el caso de Jerí seguirá bajo escrutinio fiscal, y el país observa con preocupación si este patrón de destituciones frecuentes encontrará algún punto de quiebre o si la inestabilidad se convertirá en la nueva normalidad política peruana.
La historia reciente demuestra que, en Perú, el Congreso tiene la última palabra sobre la permanencia en el poder ejecutivo. Hoy, una vez más, la ejerció.



Por




Por




