
En un hito histórico para la energía nuclear y la logística militar estadounidense, el Departamento de Defensa (Department of War) y el Departamento de Energía transportaron por primera vez un reactor nuclear micro en avión desde California hasta Utah. El evento, ocurrido el 15 de febrero de 2026, forma parte de los esfuerzos por demostrar la viabilidad de desplegar rápidamente fuentes de energía nuclear avanzadas en instalaciones militares y, potencialmente, en aplicaciones civiles.
El reactor en cuestión es el Ward 250 (o Ward microreactor), desarrollado por la startup californiana Valar Atomics. Se trata de un diseño de reactor modular pequeño (small modular reactor o microreactor) refrigerado por gas helio, moderado por grafito y que utiliza combustible TRISO —un tipo de combustible nuclear de próxima generación conocido por su alta resistencia al calor y seguridad inherente—. Aunque las cifras exactas de potencia varían ligeramente en las fuentes, se menciona como un reactor en el rango de varios megavatios térmicos o eléctricos, optimizado para aplicaciones móviles y de despliegue rápido.
El traslado: Operation WindlordLa operación, denominada Operation Windlord, involucró tres aviones de carga C-17 Globemaster III de la Fuerza Aérea estadounidense. Los componentes del reactor —ocho módulos en total— fueron cargados sin combustible nuclear en la March Air Reserve Base (cerca de Riverside, California) y trasladados a la Hill Air Force Base en Utah. Desde allí, por vía terrestre, el equipo se dirigió al Utah San Rafael Energy Lab (USREL), ubicado en Orangeville, condado de Emery.
Este laboratorio, parte del ecosistema de innovación energética de Utah, servirá como sitio de pruebas exhaustivas. El combustible nuclear será transportado por separado desde el Nevada National Security Site hasta el mismo laboratorio de San Rafael.
Funcionarios clave participaron en el vuelo y en las ceremonias: el Secretario de Energía Chris Wright, el Subsecretario de Defensa para Adquisiciones y Sostenimiento Michael Duffey, el CEO de Valar Atomics Isaiah Taylor, el gobernador de Utah Spencer Cox y otros representantes estatales y federales. Taylor enfatizó que “el carbón construyó la era industrial, el petróleo ganó las guerras del siglo XX, y la energía nuclear desplegada con rapidez e ingenio estadounidense impulsará el siglo que viene”.
Objetivos militares y estratégicos
El Pentágono busca integrar microreactores en las redes eléctricas de instalaciones críticas militares para reducir la dependencia de combustibles fósiles transportados por convoyes vulnerables, mejorar la resiliencia energética en bases remotas o en teatros de operaciones y garantizar suministro continuo en escenarios de conflicto o desastre.
Esta iniciativa se alinea con directivas ejecutivas de la administración actual (incluyendo la Executive Order 14301) que promueven una “renovación nuclear” y el objetivo de alcanzar “dominancia energética” estadounidense. Se enmarca también en el programa piloto de reactores nucleares del Departamento de Energía y en la ambición de tener un reactor avanzado crítico (es decir, alcanzando criticidad nuclear) en suelo estadounidense antes del 4 de julio de 2026 —el 250.º aniversario de la independencia—.
Próximos pasos y expectativas
Una vez instalado en el Utah San Rafael Energy Lab, el Ward 250 entrará en fase de pruebas y evaluación exhaustiva. Las autoridades esperan que el reactor alcance criticidad y comience a generar energía hacia julio de 2026, posiblemente coincidiendo simbólicamente con el Día de la Independencia.
Aunque el traslado se realizó sin combustible por razones de seguridad, la gestión de residuos nucleares sigue siendo un tema pendiente, con conversaciones en curso con varios estados.
Este proyecto posiciona a Utah como líder en desarrollo de microreactores y refuerza su iniciativa Operation Gigawatt de energía limpia. Para Valar Atomics, representa un paso clave hacia su visión de construir “gigasites” con cientos de reactores para suministrar energía a industrias pesadas, centros de datos, producción de hidrógeno y combustibles sintéticos limpios.
Con este avance, Estados Unidos acelera su apuesta por la nuclear modular avanzada como herramienta estratégica tanto militar como para la transición energética del siglo XXI.



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