
El gobierno de Guatemala anunció este martes 10 de febrero de 2026 el fin gradual del programa de brigadas médicas cubanas, vigente desde 1998. El Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social confirmó que no se renovarán los contratos de los profesionales cubanos a medida que concluyan sus misiones individuales, con el objetivo de fortalecer el sistema nacional de salud y garantizar la continuidad de los servicios mediante recurso humano local.
Actualmente, 412 integrantes de la Brigada Médica Cubana —de los cuales 333 son especialistas en medicina— prestan servicios en municipios rurales y zonas remotas donde la presencia estatal ha sido históricamente limitada o nula. Estos profesionales han cubierto necesidades críticas en atención primaria, oftalmología (a través de la Operación Milagro) y otras especialidades, representando una fuente importante de apoyo sanitario para comunidades vulnerables.
El comunicado oficial
El anuncio oficial, comunicado por el Ministerio de Salud y confirmado por la Cancillería guatemalteca a la embajada cubana, se basa en un “análisis técnico” realizado por las autoridades sanitarias. Sin embargo, coincide con una intensa presión diplomática ejercida por la administración del presidente Donald Trump, que ha calificado estas misiones como una forma de “tráfico de personas” y “trabajo esclavizado”. Washington ha impuesto restricciones de visado a funcionarios extranjeros que mantienen o contratan estos programas, argumentando que gran parte de los ingresos generados por las brigadas benefician directamente al gobierno cubano en lugar de a los médicos.
El gobierno del presidente Bernardo Arévalo ha enfatizado que la medida busca priorizar la capacitación y contratación de personal guatemalteco, en línea con esfuerzos por fortalecer la autonomía del sistema de salud nacional. No obstante, analistas y organizaciones internacionales advierten que la salida abrupta podría generar un vacío en la atención médica en áreas rurales, donde los médicos cubanos han sido prácticamente los únicos proveedores durante décadas.
Este paso se suma a una tendencia regional: varios países del Caribe y América Latina han terminado o reducido sus convenios con Cuba en los últimos años, influenciados por la campaña estadounidense contra las brigadas médicas, que Washington ve como una herramienta de propaganda y financiamiento para el régimen de La Habana. Para Cuba, que enfrenta graves dificultades económicas, la pérdida de estos programas representa un golpe adicional, ya que las misiones internacionales constituyen una de sus principales fuentes de ingresos en divisas.
Hasta el momento, el gobierno cubano no ha emitido una respuesta oficial detallada sobre la decisión guatemalteca ni ha precisado el plan de retorno de su personal. Expertos estiman que la transición se completará a lo largo de 2026, permitiendo una salida ordenada.
Las reacciones
La noticia ha generado debate en redes sociales y medios regionales: mientras algunos celebran el fin de lo que consideran una dependencia ideológica y económica, otros lamentan el impacto potencial en la salud de los más pobres, describiéndolo como “un ataque a la atención en zonas marginadas”.
Con esta medida, Guatemala profundiza su alineamiento con políticas hemisféricas promovidas por Washington, en un contexto de mayor pragmatismo diplomático en la región centroamericana. El desafío ahora será garantizar que la sustitución por médicos locales no deje desatendidas a las comunidades que durante casi 30 años dependieron de la solidaridad cubana.



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