
La sociedad civil venezolana rompió el silencio este 23 de enero. Miles de ciudadanos tomaron nuevamente los espacios públicos en Caracas y las principales capitales del interior. La jornada marca un punto de inflexión tras la parálisis social que siguió a los confusos hechos del pasado 3 de enero. La consigna es clara y unifica a todos los sectores: libertad inmediata y plena para todos los presos políticos civiles y militares.
Esta movilización representa la primera gran acción de calle del año. Gremios, estudiantes, familiares de detenidos y activistas de Derechos Humanos lideran la reactivación de la protesta popular. Los manifestantes buscan evitar que la crisis política actual invisibilice la situación de quienes permanecen tras las rejas por pensar distinto.
Caracas lidera el despertar ciudadano
La capital se convirtió en el epicentro del reclamo. El Movimiento Estudiantil de la Universidad Central de Venezuela (UCV) protagonizó una de las acciones más contundentes. Los jóvenes bloquearon los accesos al campus con pupitres y pancartas gigantes. Ellos exigen la liberación de sus compañeros detenidos y denuncian el retardo procesal.

Simultáneamente, familiares de las víctimas realizaron vigilias a las puertas de El Helicoide y la sede del DGCIM. Madres y esposas elevaron oraciones y mostraron fotografías de sus seres queridos. Estas concentraciones desafiaron el ambiente de tensión que persiste en la ciudad desde principios de mes. Voceros de la ONG Foro Penal acompañaron estas actividades y actualizaron las cifras de detenciones arbitrarias ante la prensa internacional.
El interior del país se suma al reclamo
La reactivación de la calle se sintió con fuerza en el occidente del país. En Maracaibo, estado Zulia, la sociedad civil marchó hasta la Basílica de la Chiquinquirá. Los zulianos exigieron el cese de la persecución y condiciones justas para los detenidos.
Por su parte, en Barquisimeto, estado Lara, los gremios de salud y educación realizaron un “pancartazo” en la Avenida Vargas. Los manifestantes vincularon la crisis de servicios públicos con la falta de libertades democráticas. Reportes desde San Cristóbal y Mérida confirman asambleas de ciudadanos en las plazas principales, desafiando las bajas temperaturas y la presencia policial.

Un nuevo escenario tras el 3 de enero
El panorama político cambió drásticamente después de lo sucedido el 3 de enero. Aquel evento generó un vacío informativo y un clima de incertidumbre que desmovilizó temporalmente a la población. Sin embargo, la jornada de hoy demuestra que la ciudadanía ha perdido el miedo.
Los manifestantes responsabilizan a Nicolás Maduro por la integridad física de los reclusos. Argumentan que ninguna coyuntura de “conmoción exterior” justifica la violación de Derechos Humanos. La exigencia no se limita a excarcelaciones puntuales o indultos selectivos; la calle pide una amnistía general que garantice la reconciliación nacional.
La mirada internacional
Distintas organizaciones internacionales monitorean la jornada de este viernes. La reactivación de la protesta pacífica envía un mensaje contundente al mundo: los venezolanos siguen organizados y dispuestos a defender sus derechos.
El 23 de enero de 1958 marcó el fin de una dictadura; el 23 de enero de 2026 marca el fin del silencio. La ciudadanía promete mantener la presión de calle de forma pacífica y constitucional hasta lograr la libertad de cada preso político en el país.
Fuentes: Reportes ciudadanos en redes sociales, Agencia EFE, Swissinfo, Foro Penal, Comunicados del Movimiento Estudiantil UCV.
También puedes leer en Punto de Corte:
Danos tu opinión sobre el tema en nuestro foro de DEBATES de Telegram:



Por
Por
Por






