
Barcelona, 20 de enero de 2026 — Un tren de la línea R4 de Rodalies de Catalunya descarriló esta noche al chocar frontalmente contra un muro de contención que se había desplomado sobre las vías entre las estaciones de Gelida y Sant Sadurní d’Anoia (Barcelona). El siniestro, ocurrido alrededor de las 21:00 horas en plena borrasca, ha dejado al menos un muerto —el maquinista del convoy— y más de 30 heridos, cuatro de ellos graves.
El impacto se produjo cuando el tren, que circulaba en dirección a Manresa con 37 pasajeros a bordo, colisionó contra el muro desprendido, probablemente debido al desgaste causado por las intensas lluvias de las últimas horas. El primer vagón quedó gravemente dañado, y el descarrilamiento provocó la activación inmediata del plan Ferrocat de Protección Civil.
Balance de víctimas y operativo de emergencia
Según el Sistema de Emergencias Médicas (SEM) y los Bomberos de la Generalitat, el maquinista falleció en el lugar del accidente tras ser rescatado. Entre los pasajeros, se registran 37 heridos: cuatro graves (trasladados a hospitales como el Moisès Broggi, Bellvitge y Vilafranca), varios leves y el resto atendidos in situ. Los bomberos han apuntalado el muro y el tren para estabilizar la zona, y han evacuado a los pasajeros a un punto seguro en Sant Sadurní d’Anoia.Al menos 70 bomberos y múltiples ambulancias participaron en el dispositivo, que incluyó la evacuación de heridos y la revisión exhaustiva del convoy para descartar más víctimas.
Contexto meteorológico y suspensión de servicios
El accidente se enmarca en la borrasca Harry, que ha provocado fuertes lluvias en Cataluña y activado alertas rojas en Girona. Adif y Renfe han suspendido completamente el servicio de Rodalies en toda Cataluña por precaución, mientras se evalúan los daños en la infraestructura.
En paralelo, se registró otro incidente menor en la línea R1 entre Maçanet-Massanes y Tordera (Girona), donde un tren perdió un eje tras impactar con piedras en la vía, sin heridos.
Reacciones y paralelismo con Adamuz
El accidente llega apenas 48 horas después de la tragedia de Adamuz (Córdoba), donde un choque entre dos trenes de alta velocidad dejó 42 fallecidos. El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, ha seguido de cerca el suceso y ha enviado a las conselleras de Territorio e Interior al lugar.
La oposición y sindicatos ferroviarios han exigido una revisión urgente de la seguridad en la red, especialmente en tramos vulnerables a inclemencias meteorológicas. El Gobierno catalán ha prometido una investigación exhaustiva para determinar las causas exactas del desprendimiento.
Este nuevo siniestro reaviva la alarma sobre el estado de la infraestructura ferroviaria en España y la necesidad de medidas preventivas ante eventos climáticos extremos. Las autoridades continúan trabajando en la zona para garantizar la seguridad y asistir a las víctimas y sus familias.



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