
El economista José Guerra anticipó que el país podría enfrentar una inflación de hasta 500% para el cierre del año.
Esta preocupante proyección se basa en la persistente devaluación del bolívar frente al dólar y la concurrencia de otros factores económicos desestabilizadores.
El exdirector del Banco Central de Venezuela (BCV) y exdiputado compartió estas estimaciones en un video difundido este lunes 17 de noviembre en sus plataformas digitales.
Guerra calcula que la tasa de inflación anual se situaría en un rango de entre 420% y 500%. El experto alertó sobre el riesgo de un nuevo ciclo hiperinflacionario si el dólar mantiene su actual ritmo de incremento.
Específicamente, señaló que si la moneda estadounidense continúa subiendo entre 0,60% y 0,90% cada día, el peligro es inminente. Aclaró que estos niveles no alcanzarían las cotas extremas vividas entre 2017 y 2021, sino que serían algo menores.
Oscurantismo estadístico
Además, Guerra criticó el “oscurantismo estadístico” vigente, mencionando que el BCV dejó de publicar el dato de inflación en octubre de 2024, cuando la cifra se ubicó en 4%.
Esta falta de transparencia impide verificar las recientes afirmaciones de la vicepresidenta Delcy Rodríguez sobre el crecimiento del producto interno bruto (PIB), el consumo o la actividad bancaria, según sentenció el economista.
El exdiputado y experto en finanzas destacó que las proyecciones de crecimiento económico para el año 2025 se sitúan entre 3% y 4%. Guerra explicó que este crecimiento se fundamenta principalmente en la actividad petrolera del país.
El sector petrolero experimentó un aumento del 15% durante los primeros nueve meses del año, tomando como base la información que la administración de Maduro entregó a la OPEP y a diversas fuentes secundarias, según comentó.
El economista puntualizó que el año comenzó con perspectivas positivas. Sin embargo, diversos elementos jugaron en contra de una recuperación económica sostenida. Entre estos factores mencionó la eliminación y posterior restitución de la licencia otorgada a Chevron, la devaluación constante del bolívar, el repunte de la inflación y el actual clima político.
Guerra complementó que la actividad petrolera aporta aproximadamente un 4% al PIB total. Por este lado, se observa un crecimiento, pero resulta imposible determinar lo que sucede en sectores clave como la construcción o el comercio. Esto se debe a la ausencia de cifras oficiales y transparentes.
La amenaza de la hiperinflación y la falta de cifras clave
El economista enfatizó que el sector industrial sufre un estancamiento notable. La construcción también se encuentra paralizada, aunque no descartó cierto avance en el sector comercio.
A su juicio, resulta imposible que el país consiga un crecimiento económico genuino o una estabilidad duradera sin antes resolver el problema político fundamental.
Este problema se relaciona directamente con las elecciones del año 2024. Guerra insiste en la necesidad de una transición pacífica, constitucional y ordenada.
Solo este escenario permitiría al país crecer consistentemente, generar ingresos suficientes, reducir la inflación a niveles manejables y, en última instancia, mejorar significativamente la calidad de vida de los venezolanos.
La solución económica pasa necesariamente por una resolución política clara y consensuada. Sin datos oficiales creíbles y actualizados, la planificación y la formulación de políticas económicas se vuelven tareas inviables.
La deuda de PDVSA y su impacto en la inflación
Guerra también resaltó la problemática situación de Petróleos de Venezuela (Pdvsa). La estatal petrolera utiliza al Banco Central de Venezuela para obtener financiamiento. Esta deuda actual asciende a la significativa suma de 4.200 millones de dólares.
El economista subrayó que el Banco Central está financiando el déficit fiscal en un 5% a través de Pdvsa. Este mecanismo implica una creación neta de dinero que fluye directamente al mercado.
Dicho flujo genera presiones inflacionarias adicionales, complicando el panorama de la inflación. En esencia, el déficit fiscal se financia mediante la emisión de dinero inorgánico.
Esta práctica constituye un factor crítico en el espiral de precios y la devaluación. La falta de disciplina fiscal y el uso del BCV para cubrir los déficits de Pdvsa socavan los esfuerzos por estabilizar la economía. El financiamiento monetario del déficit es una causa directa del aumento sostenido de la inflación.
El factor político y la necesidad de estabilidad
El economista José Guerra concluyó que el futuro económico del país está intrínsecamente ligado a su futuro político. Mientras no exista una solución de fondo al conflicto político, cualquier intento de recuperación será limitado e insostenible.
La clave para la estabilidad y el crecimiento radica en la celebración de elecciones justas. Una transición ordenada es indispensable para restaurar la confianza y atraer inversiones. Solo así será posible aplicar políticas que reviertan la inflación y mejoren el bienestar de la población.
La advertencia sobre la posible inflación del 500% pone en relieve la urgencia de actuar. Las autoridades deben abordar tanto los desequilibrios monetarios como el oscurantismo estadístico. La estabilidad económica espera la estabilidad política.
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