
El presidente Lula enfatizó que Brasil no impondrá aranceles recíprocos y que la confrontación comercial que desató Washington no lo llevará a la desorientación. En lugar de eso, anunció una estrategia clara para diversificar mercados y disminuir la dependencia de un solo socio.
Lula afirmó que ya contactó a India, China y Sudáfrica y adelantó que mantendrá conversaciones con Francia y Alemania para ampliar las rutas de exportación. Estas declaraciones llegan después de que Estados Unidos impuso gravámenes del 50% a productos brasileños que buscan entrar a su mercado, una señal de alerta para distintos sectores productivos. El presidente también presentó un paquete de ayuda para apoyar a los exportadores que resultaron afectados por esa medida.
Aranceles y respaldo a exportadores
Además, Lula rechazó que Brasil no respete derechos humanos para justificar sanciones; indicó que ese argumento pertenece a una discusión política, no comercial. Afirmó que Estados Unidos intenta minar el multilateralismo que sostiene un comercio más equilibrado dentro de la OMC.
Explicó que ese marco institucional facilita acuerdos con reglas previsibles a nivel global. El presidente adelantó que Brasil seguirá promoviendo la cooperación internacional y buscando nuevos socios para ampliar sus mercados, sin perder de vista el objetivo de apoyar a las empresas que enfrentaron costos por las barreras estadounidenses.
Con ese plan, Lula fortalece una política de diversificación y de diálogo constante con aliados estratégicos, para sostener el crecimiento brasileño pese a las tensiones comerciales. Su enfoque es pragmático y centrado en nuevos mercados. La visión es clara: ampliar horizontes y sostener el crecimiento.
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