
Venezuela, con las mayores reservas de petróleo del mundo, enfrenta una crisis en su producción de gasolina. En los últimos meses, la refinación apenas alcanza 227,000 barriles diarios, pero solo produce 86,000 barriles de gasolina, según expertos. La verdad es que las refinerías, como Amuay, operan al 10% de su capacidad debido a años de desinversión y mala gestión. Esto obliga al país a importar combustible, a pesar de su riqueza petrolera. Conductores enfrentan colas kilométricas, a veces durmiendo en sus autos, mientras el suministro escasea. La situación refleja un sistema colapsado, incapaz de satisfacer la demanda interna.
Producción de Gasolina en Caída Libre
La producción de gasolina se desplomó por la falta de mantenimiento y sanciones estadounidenses. Venezuela consume 200,000 barriles diarios, pero produce menos de la mitad. En 2023, importó 125,000 barriles diarios, principalmente de Irán, para cubrir el déficit. Y es que la dependencia de importaciones, como un barco que se hunde lentamente, encarece los costos. La colaboración con Irán intenta reparar refinerías, pero los avances son lentos.
Gasolina Subsidiada y Alza de Precios Internacionales
El gobierno distribuye gasolina subsidiada a $0.02 por litro, pero la escasez fuerza a muchos a comprar a $0.50 en estaciones “internacionales”. Recientes rumores sugieren un aumento del 50%, hasta $0.75 por litro, para compensar la caída de ingresos de PDVSA tras la salida de Chevron. Este ajuste podría elevar los costos de transporte y alimentos, afectando a familias como la de José, un taxista que ya lucha con colas eternas. Aunque Venezuela no impacta directamente los precios globales de gasolina, su dependencia de importaciones tensiona el mercado regional, encareciendo el combustible en países vecinos.
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