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Caracas, 20 de marzo de 2026.- Wilmer Ruperti (Caracas, 1959) es un destacado empresario e inversionista venezolano, fundador de Global Ship Management y Maroil Trading, empresas clave en el transporte marítimo de crudo y derivados. Ganó notoriedad durante el paro petrolero de 2002-2003 al mantener operativa su flota para el gobierno de Hugo Chávez, lo que le valió contratos millonarios con PDVSA. Es propietario del equipo de béisbol Tiburones de La Guaira y ha estado vinculado a operaciones de importación de combustible durante la escasez en Venezuela.
La justicia estadounidense lo ha investigado y sancionado desde hace años por presuntas violaciones a las sanciones contra el régimen de Nicolás Maduro. En 2020, Reuters reveló pesquisas del Departamento del Tesoro por envíos de gasolina desde Trinidad y Tobago. Y el gobierno de EEUU congeló cuentas suyas en Suiza y Estados Unidos. Ruperti también financió la defensa de los “narcosobrinos” de Cilia Flores en un caso de narcotráfico en Nueva York. En redes y análisis recientes, se menciona que Washington lo tiene en la mira por posibles vínculos con el “Cártel de los Soles” y evasión de sanciones, aunque no hay una orden de captura pública activa confirmada en las últimas horas.
Confirman “retención” por el SEBIN tras citación a reunión de inteligencia
Este viernes 20 de marzo de 2026, el bufete de abogados Winston & Strawn (que representa a Ruperti) confirmó su detención. Informaron a la agencia Reuters que el empresario permanece bajo custodia del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) desde el jueves 19 de marzo. Fue citado alrededor de las 13:00 horas a una reunión en El Helicoide. Y su equipo de seguridad fue retenido y luego liberado, pero él sigue sin ser excarcelado.
Hasta el momento, las autoridades venezolanas no han informado cargos oficiales ni motivos. Los abogados expresaron “preocupación por su bienestar” y exigieron claridad. La noticia se viralizó rápidamente en redes (X, Instagram y YouTube). Se especula que la detención podría estar ligada a presiones estadounidenses o ajustes internos en el entorno oficialista.
El caso genera incertidumbre: mientras algunos analistas hablan de una posible “cacería” de boliburgueses por parte de Trump, otros lo vinculan a disputas internas por contratos petroleros. No hay información oficial sobre una posible extradición a EE.UU., pero el episodio suma tensión al complejo panorama político y económico venezolano. Las próximas horas serán clave para conocer el destino del magnate.


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