
Donald Trump, presidente de Estados Unidos, sorprendió en una reunión de la “Coalición de los Dispuestos” al exigir que Europa deje de comprar petróleo ruso. Según Reuters, Trump afirmó que estos ingresos, que financian la guerra contra Ucrania, son inaceptables
La Casa Blanca reveló que la Unión Europea pagó a Moscú 1.100 millones de euros solo el año pasado, un dato que subrayó su postura firme.
Durante la llamada, liderada por Emmanuel Macron, Trump también pidió a sus aliados presionar más a China por apoyar al Kremlin. Macron aclaró que solo Hungría y Eslovaquia siguen comprando petróleo ruso. La declaración ocurre mientras Europa busca reducir su dependencia energética de Rusia, aunque el desafío persiste. La tensión crece en este debate internacional.
No apoyan a Rusia, pero compran su petróleo
La compra de petróleo en Europa ha cambiado desde la invasión rusa de Ucrania en 2022. La Unión Europea (UE) ha reducido drásticamente sus importaciones directas de petróleo ruso, especialmente tras el embargo a las importaciones marítimas en diciembre de 2022 y a productos refinados en febrero de 2023. Sin embargo, Rusia sigue generando ingresos significativos, estimados en más de 20 mil millones de euros anuales, gracias a lagunas en las sanciones, como el procesamiento de crudo ruso en terceros países (India, Turquía) y su reexportación a Europa.
A pesar de los esfuerzos por diversificar fuentes, algunos países aún dependen de petróleo ruso. Hungría y Eslovaquia son los principales compradores dentro de la UE, utilizando la exención del oleoducto Druzhba.
Hungría importa más de 250 millones de libras al mes, mientras Eslovaquia cerca de 200 millones. Italia también sigue comprando, con unos 230 millones de libras mensuales, a pesar de su postura crítica contra Rusia. Otros como Francia, Bélgica y España importan gas natural licuado (GNL) ruso, aunque en menor escala. La dependencia varía, y las sanciones no han eliminado del todo el flujo, alimentando debates sobre su efectividad.



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