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Washington, EE.UU. – 17 de octubre de 2025. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó una advertencia contundente contra Hamás este jueves, amenazando con una intervención militar si el grupo no detiene las ejecuciones sumarias en la Franja de Gaza.
La declaración, publicada en su red social Truth Social, llega apenas días después de que Trump facilitara un frágil alto el fuego entre Israel y el grupo islamista, que incluyó la liberación de rehenes y la retirada parcial de tropas israelíes del enclave.
“Si Hamás continúa asesinando gente en Gaza, lo cual no estaba en el acuerdo, no tendremos más remedio que entrar y matarlos. ¡Gracias por su atención a este asunto!”, escribió Trump en el post que rápidamente se viralizó, generando un torbellino de reacciones en Washington, Jerusalén y Gaza. Posteriormente, en una conferencia de prensa en la Oficina Oval, el mandatario aclaró que no serían tropas estadounidenses las que actuarían directamente: “No seremos nosotros, no tendremos que hacerlo. Hay gente muy cercana, muy próxima, que irá y hará el trabajo muy fácilmente, pero bajo nuestros auspicios”. Esta precisión apunta a posibles aliados regionales, como fuerzas israelíes o coaliciones árabes, aunque no se han detallado nombres.
Un alto el fuego bajo amenaza
El anuncio se produce en medio de un caos interno en Gaza que pone en jaque el acuerdo de paz impulsado por Trump la semana pasada. Tras el cese de hostilidades –que Trump describió inicialmente como un “éxito total” con “todos felices”–, milicias de Hamás han intensificado sus operaciones para reafirmar el control territorial. Fuentes locales reportan al menos 30 ejecuciones públicas de presuntos colaboradores con Israel, incluidas filmaciones virales que muestran a hombres vendados arrodillados antes de ser fusilados en calles de la Ciudad de Gaza. Estos actos, que Hamás justifica como “limpieza de traidores”, han escalado choques con clanes armados rivales y pandillas que surgieron durante la guerra, acusados de saquear ayuda humanitaria.
El alto el fuego, negociado en Sharm el-Sheikh (Egipto) bajo mediación estadounidense, estipulaba no solo la liberación de los 20 rehenes israelíes vivos restantes y los cuerpos de 28 fallecidos, sino también un desarme gradual de Hamás y la entrada de una fuerza internacional para estabilizar la zona. Hasta ahora, Hamás ha entregado solo nueve cuerpos de rehenes, lo que ha llevado a Israel a amenazar con restringir la ayuda humanitaria –480 camiones entraron ayer, según el Gobierno de Gaza–. El presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abás, condenó las ejecuciones como un “crimen atroz y violación de los derechos humanos”, exacerbando las tensiones internas palestinas.
Trump, quien el martes minimizó la violencia al decir que no le “molestaba mucho” que Hamás eliminara “bandas malas”, cambió de tono drásticamente. “Ellos se desarmarán, y si no lo hacen, nosotros los desarmaremos, y sucederá rápido y quizás violentamente”, agregó en su mensaje, reafirmando su plan de 20 puntos para Gaza, que excluye a Hamás del futuro gobierno del territorio y prevé su desmilitarización total.
Reacciones: De la aprobación a la Alarma internacional
La amenaza ha polarizado opiniones. En Israel, el primer ministro Benjamín Netanyahu la respaldó, afirmando que “cualquier violación será respondida con fuerza”, y ya ha desplegado unidades en la frontera para un posible reingreso. Aliados como Arabia Saudita y Egipto, clave en la mediación, han instado a la calma, pero el jefe del Comando Central de EE.UU. (CENTCOM), general Brad Cooper, emitió un llamado paralelo el miércoles: “Instamos firmemente a Hamás a suspender de inmediato la violencia contra civiles palestinos inocentes… Aproveche esta oportunidad histórica para desarmarse sin demora”.
Desde Gaza, Hamás respondió a través de su Oficina de Medios Gubernamentales, negando violaciones al acuerdo y prometiendo completar la entrega de restos de rehenes “pronto”. Sin embargo, analistas como los del Instituto para el Estudio de la Guerra advierten que estas purgas internas podrían derivar en una guerra civil, complicando el desarme y atrayendo a facciones anti-Hamás respaldadas por Israel.
En EEUU, demócratas criticaron el tono “beligerante” de Trump, con la líder de la minoría en el Senado, Chuck Schumer, advirtiendo de un “riesgo de escalada innecesaria”. Por el contrario, republicanos como el senador Ted Cruz lo aplaudieron como “diplomacia de mano dura”. Internacionalmente, la ONU y Amnistía Internacional expresaron preocupación por el impacto en civiles, recordando que Gaza ya sufre una crisis humanitaria con miles de desplazados regresando a ruinas.
¿Hacia una Nueva escalada o Estabilidad forzada?
La intervención sugerida por Trump –bajo “nuestros auspicios”– evoca su enfoque en el Acuerdo de Abraham, pero analistas dudan de su viabilidad sin un consenso árabe. El plan prevé tropas de 200 soldados estadounidenses en Israel para monitoreo, junto a socios internacionales, pero una ofensiva directa podría desmoronar el cese al fuego y reavivar el conflicto regional, involucrando a Hezbolá o Irán.
Mientras equipos de la Cruz Roja buscan más restos de rehenes en Khan Yunis, el mundo observa con tensión. Trump, fiel a su estilo, ha convertido un logro diplomático en un ultimátum que podría redefinir el futuro de Gaza: ¿desarme pacífico o intervención “rápida y violenta”? Como él mismo concluyó en su post, “gracias por su atención a este asunto”. En una región donde las palabras pesan como balas, esta no será la última.


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