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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó una advertencia contundente este domingo 8 de marzo de 2026: el nuevo Líder Supremo de Irán, Mojtaba Khamenei (hijo del asesinado ayatolá Ali Khamenei), “no durará mucho” si no cuenta con su aprobación personal.
En una entrevista con ABC News, Trump afirmó: “Tendrá que obtener nuestra aprobación. Si no la obtiene, no durará mucho”. El mandatario estadounidense insistió en que Washington debe tener voz en la selección del sucesor para evitar repetir intervenciones cada década, refiriéndose implícitamente a la actual guerra en curso (Operación Epic Fury) contra Irán.
Trump ya había calificado previamente a Mojtaba Khamenei como un “peso ligero” (“lightweight”) e “inaceptable”, argumentando que busca un líder que traiga “armonía y paz” a Irán y sea razonable para Estados Unidos. “No estoy feliz con el nombramiento de Mojtaba Khamenei como Líder Supremo de Irán”, reiteró en comentarios reportados por Fox News y otros medios.
El contexto es explosivo
La Asamblea de Expertos de Irán nombró a Mojtaba Khamenei (56 años, clérigo ultraconservador con fuertes lazos con la Guardia Revolucionaria) como sucesor tras la muerte de su padre en un ataque conjunto EE.UU.-Israel el 28 de febrero, que desató la actual guerra. Israel ya lo ha señalado como objetivo potencial, y la designación refuerza el control de los hardliners, alejando cualquier posibilidad de rendición incondicional exigida por Trump.
Irán respondió con desafío: funcionarios y la Guardia Revolucionaria reafirmaron obediencia total al nuevo líder, mientras Teherán continúa lanzamientos de misiles y ataques en la región. Expertos advierten que esta confrontación directa podría escalar aún más el conflicto, con impactos en los precios del petróleo (ya en récord) y la estabilidad global.
Trump, junto a Israel, insiste en que decidirá cuándo termina la guerra. Un pulso de alto riesgo que mantiene al mundo en vilo.


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