
Washington, 6 de abril de 2026 – El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reveló en una entrevista telefónica con Fox News que su administración envió en secreto “una gran cantidad de armas” (guns) destinadas a los manifestantes iraníes que protestaban contra el régimen teocrático, pero que estas nunca llegaron a su destino porque, según él, fueron retenidas por intermediarios kurdos.
Trump expresó su molestia de forma directa: “Enviamos algunas armas. Se suponía que debían llegar al pueblo para que este pudiera defenderse de esos matones. Las personas a las que se las enviamos se las quedaron. Estoy molesto con cierto grupo de personas, y pagarán un alto precio”.
El mandatario indicó que las armas fueron enviadas a través de los kurdos (“We sent them through the Kurds”) con la intención de armar a los manifestantes iraníes que salían a las calles para exigir cambios frente a la represión del régimen. Sin embargo, según su versión, el grupo kurdo involucrado decidió quedarse con los cargamentos en lugar de distribuirlos.
Contexto de las protestas en Irán
Las declaraciones de Trump se refieren a las manifestaciones antigubernamentales que estallaron en Irán a finales de 2025 y principios de 2026, impulsadas principalmente por el deterioro económico, las sanciones internacionales y la represión sistemática del régimen de los ayatolás. Trump había alentado públicamente a los iraníes a continuar protestando y había prometido que “la ayuda está en camino”, incluso instándolos a “tomar el control de sus instituciones”.
En medio de estas protestas, y ya en el marco de la escalada militar con Israel y Estados Unidos, la administración estadounidense intentó, al parecer, apoyar de forma encubierta a los disidentes suministrando armas ligeras a través de canales kurdos iraníes.
¿Qué grupo kurdo?
Trump no nombró explícitamente a ninguna organización, refiriéndose solo a “cierto grupo de personas”. Sin embargo, los medios estadounidenses identificaron rápidamente a grupos kurdos iraníes como posibles intermediarios, entre ellos el Partido Democrático del Kurdistán Iraní (KDPI), el Partido por una Vida Libre en Kurdistán (PJAK) y otras facciones opositoras armadas que operan principalmente desde el norte de Irak y tienen presencia en la región kurda de Irán (Rojhalat).
Reacción inmediata de los grupos kurdos
Varios líderes de organizaciones kurdas iraníes han negado rotundamente las afirmaciones de Trump. Un alto cargo del KDPI declaró que las declaraciones son “infundadas” y que no recibieron “ni una sola arma” de Estados Unidos. Afirmaron que sus armas provienen de capturas en el campo de batalla contra el IRGC o de compras en el mercado negro.
El PJAK también desmintió cualquier recepción de armamento estadounidense y negó tener relación operativa para este fin.
Otras facciones como Komala y el PDKI emitieron comunicados similares, rechazando la versión de que retuvieron armas destinadas a manifestantes persas o de otras etnias.
Expertos en la región señalan que los grupos kurdos iraníes tienen sus propias agendas de autonomía y autodefensa, y que históricamente han sido cautelosos con cualquier apoyo estadounidense que pueda exponerlos a mayor represión por parte de Teherán.
Implicaciones políticas y de seguridad
La admisión pública de Trump genera varias consecuencias:
- Confirmación de operación encubierta: Es la primera vez que un presidente estadounidense reconoce abiertamente haber intentado armar a disidentes dentro de Irán mientras mantenía conversaciones o presión sobre Teherán.
- Riesgo de escalada interna: Acusar a grupos kurdos de “robo” podría generar tensiones entre las diferentes minorías étnicas opositoras al régimen (kurdos, baluchis, árabes, etc.), fragmentando aún más la oposición.
- Críticas internas en EEUU: La oposición demócrata y algunos analistas han calificado la declaración como una “admision de idiotez” por revelar detalles de una operación sensible en medio de un conflicto activo, exponiendo posibles canales y fallos operativos.
- Amenaza de represalias: Trump advirtió que el grupo responsable “pagará un alto precio”, lo que ha generado especulaciones sobre posibles acciones futuras contra facciones kurdas, aunque por el momento no se han detallado.
Esta revelación se produce en un momento especialmente delicado: el ultimátum estadounidense sobre el Estrecho de Ormuz está a punto de vencer, y tanto Israel como EEUU amenazan con ataques masivos contra infraestructura iraní (puentes y centrales eléctricas).Mientras tanto, el régimen iraní ha utilizado las declaraciones de Trump para reforzar su narrativa de que las protestas fueron orquestadas y armadas desde el exterior, justificando así una mayor represión interna.
La situación sigue siendo extremadamente volátil. La oposición iraní, tanto persa como de minorías étnicas, queda ahora en una posición aún más complicada: cuestionada por el régimen por supuestos lazos con Washington y, al mismo tiempo, acusada por el propio Trump de no cumplir con el rol que se le había asignado.



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