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Washington / Caracas, 9 de enero de 2026 – El presidente Donald Trump dejó claro este viernes durante una reunión a puerta cerrada en la Casa Blanca con ejecutivos de las principales compañías energéticas estadounidenses que las inversiones en la industria petrolera venezolana no se negociarán con Caracas, sino directamente con Washington.
“No queremos que traten con Venezuela. Tratarán directamente con nosotros, no tratarán con Venezuela”, afirmó Trump de manera tajante ante los directivos de gigantes como ExxonMobil, ConocoPhillips, Chevron, Shell y otros, según múltiples reportes y publicaciones en redes sociales que citan sus declaraciones durante el encuentro.
El mandatario reiteró su expectativa de que las grandes petroleras inviertan al menos 100.000 millones de dólares en la reconstrucción y modernización del sector energético venezolano, gravemente deteriorado tras décadas de subinversión, sanciones y mala gestión bajo el régimen de Nicolás Maduro.
Detalles de la reunión
La reunión, que comenzó alrededor de las 2:30 p.m. (hora del Este), incluyó la participación de altos funcionarios como el secretario de Estado Marco Rubio, el secretario de Energía Chris Wright y el secretario del Interior Doug Burgum. Trump ha presentado este plan como una oportunidad histórica para que las compañías estadounidenses “recuperen” el acceso a las mayores reservas probadas de crudo del mundo (más de 300 mil millones de barriles), mientras contribuyen a bajar los precios de la gasolina en Estados Unidos y estabilizan la región.
Sin embargo, los ejecutivos asistentes han mostrado cautela. Fuentes cercanas a las compañías indican que no existe ningún compromiso formal por los 100.000 millones de dólares anunciados por Trump, y que las inversiones dependerán de garantías sólidas de estabilidad política, protección legal de los activos y mecanismos claros de reembolso por las expropiaciones pasadas (Exxon y Conoco tienen miles de millones en reclamos arbitrales pendientes desde la era Chávez).
El mensaje de Trump refuerza el control estadounidense sobre el futuro del petróleo venezolano tras la captura de Maduro el 3 de enero y la instalación de un gobierno interino liderado por Delcy Rodríguez. En este contexto, cualquier acuerdo comercial o de inversión en el sector energético pasaría por el filtro de Washington, excluyendo negociaciones directas con autoridades venezolanas, al menos en esta fase inicial.
Reacciones en redes
Publicaciones en redes como X (anteriormente Twitter) y reportes de medios especializados destacan la frase clave del presidente: “You are dealing directly with us, not with Venezuela. We don’t want you to do business with Venezuela”. Este enfoque pragmático —y controvertido— busca acelerar la reactivación de la producción petrolera venezolana, que actualmente ronda apenas un tercio de sus niveles históricos, mediante la inyección masiva de capital y tecnología estadounidense.
La administración Trump ha condicionado avances en este frente a gestos de cooperación del gobierno interino, como la reciente liberación parcial de presos políticos (que motivó la cancelación de una segunda ola de ataques militares). Al mismo tiempo, mantiene presión con incautaciones continuas de buques petroleros en el Caribe y sanciones a entidades vinculadas al antiguo régimen.
No más expropiaciones
Expertos en energía advierten que revitalizar la infraestructura venezolana (refinerías, oleoductos, puertos y campos maduros) requerirá no solo miles de millones, sino también años de trabajo y un entorno de seguridad jurídica que evite nuevas expropiaciones o cambios de reglas. Por ahora, el mensaje de Trump es inequívoco: el petróleo venezolano, en la visión de su administración, se gestionará desde Washington, no desde Caracas.
La reunión de este viernes marca un capítulo clave en la transición post-Maduro: de intervención militar a control económico estratégico. Mientras las petroleras evalúan riesgos y oportunidades, la presidente estadounidense apuesta a que el atractivo de las reservas y la promesa de estabilidad bajo influencia de EEUU termine convenciendo a “Big Oil” de entrar con fuerza en el país sudamericano.


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